Brandon Wilde, Brian Bonds y Trenton Ducati hacen trenecito en el establo | Naked Sword

SECRETS AND LIES #1 FATHER'S SECRET

En la granja de la familia Ridge había llegado la temporada alta de cosecha. Trenton Ducati se había encargado de contratar nueva mano de obra, dos chavales jóvenes y fuertes que supieran manejar un tractor, manitas para arreglarlos y a los que no les importase, si llegaba el momento, mancharse las manos de aceite llevando a cabo tareas complicadas.

Los primeros días fueron geniales. Les vigilaba arar el campo sudando como pollos de sol a sol, pero a medida que el cansancio iba haciendo mella, les pilló en más de una ocasión haraganeando a la sombra del establo, con revistas de putillas en la mano cascándose las pollas mientras mordisqueaban una pajita de trigo. Si pensaban que les iba a pagar el trabajo por tocarse los huevos, lo llevaban claro.

Trenton dejó claras las reglas del rancho de los Ridge a Brandon Wilde y Brian Bonds. El que no trabaja, paga comiendo rabo. Agarró las cabezas de esos dos granujas, los empujó hacia abajo obligándoles a ponerse de rodillas, se sacó la enorme verga de los vaqueros y les puso a comer de su polla. El miedo a ser despedidos y también el calentón que llevaban encima por haber estado pajilleándose a escondidas viendo imágenes de culos, tetas y rabos, les llevó a mamar como cerdos.

Los dos luchaban por meterse la gigantesca y godísima polla de su jefe en la boca, incluso hacían esfuerzos por tragar de más. Aquello no era un simple castigo para que le limpiaran el sable y sus propias conciencias. Brian se quedó comiéndole el nabo mientras obligaba al más jovenzuelo a subirse a la escalera de madera. Desde allí, con unas buenas vistas de su culito suave, Trenton agarró la horca y le metió al chaval el mango por el mismísimo agujero.

Después lo bajó de allí, lo tumbó sobre la paja y mientras Brian le sostenía por la espalda, él le enchufó la polla por el culo. A su compi de trabajo enseguida le entró envidia y puso el culo para que se lo follara, pero como el chavalito quería más, se puso delante de su compañero y terminaron haciendo un trenecito ranchero, tres hombretones enganchados por las pollas y los culos, culeando como perros para darse gusto.

Brandon volvió a abrise de piernas sobre la paja y se corrió del gustazo que le daba la vara de su jefe. Brian aprovechó para correrse también encima del chavalillo y después acercó la jeta a su ombligo lleno de lefa para recibir encima de su cara y de su pelo el sudor blanco de los cargados cojones del jefazo. Lo que no sabía Trenton es que, al igual que las colinas, los ranchos también tienen ojos. Y lo ven todo.

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