William Seed se folla el culazo de Seth Knight en la barbería | MEN

A Closer Shave

A menudo un barbero como William Seed tiene que ejercer de sicólogo. Se te sientan en la silla, te empiezan a contar sus problemas y terminas involucrado ofreciendo consejos de buen amigo, sobre todo sentimentales. Seth Knight es tan guapo y atractivo que podría tener a cualquier chica que quisiera, pero se empeñó en juntarse con una que le hacía la vida mártir.

Le da un poco de apuro contarlo, pero en una charla entre hombres se le hace más fácil. La gota que colmó el vaso fue la noche anterior cuando la pidió penetrarla por detrás. Ella dijo que ni hablar del peluquín y hasta aquí hemos llegado. Para Seth es muy importante meterla por el culo, nuevas experiencias, ser un caballero en la calle y un cabrón en la cama. Lo lleva escrito en esa cara tan guapa que encierra un follador en ciernes.

Está harto de las tias, porque ya no sabe qué coño quieren. William aprovecha ese momento de debilidad. Hacía tiempo que estaba coladito por el chaval y ocultaba la trempera cada vez que tenía que rasurarle la barba. Aprovechaba cuando cerraba los ojos y acercaba la cara en extremo, con la excusa de dejarle un buen apurado, pero la realidad era que le ponía cachondo estar cerca de esos labios. Propuso a Seth algo a lo que no sabría si estaría dispuesto, pero le sorprendió la respuesta. “¿Alguna vez te lo has hecho con un tio?“, le preguntó. “Qué va, pero te juro que estoy tan harto de las tias que ahora mismo me lo haría con uno“, respondió.

Will le pidió dejarse llevar. Le colocó la cabeza hacia atrás como si fuera a lavársela, le puso una toalla en los ojos a modo de venda, se sacó la verga y, girando levemente la cabeza de Seth, se la puso en la boca. Chupaba como un principiante pero lo hacía de puta madre. Menudos labios. Acostumbrado como estaba a comer almejas, lo de chupar mingas no se le daba nada mal.

De repente se levantó espantado, como un resorte, renegando de la mamada, pero no podía ocultar la verdad. Su polla hablaba por él en esos momentos de desconcierto, tiesa y formando una tienda de campaña en la bragueta. “Tio, estás empalmado, te gustan las pollas“, Will le hizo ver esa verdad. El chaval volvió sobre sus pasos. Zapas de deporte puestas, los vaqueros por los tobillos, hinzó las rodillas y se merendó la pija del barbero.

Tu novieta no querrá que le des por detrás, pero yo sí te voy a dar por culo de lo bueno que estás, cabrón“, y sin mediar más palabras, Will montó a Seth sobre la silla giratoria a cuatro patas y le endiñó la polla por el ojete. Al gustarle las nuevas experiencias, Seth estaba en su salsa, quizá un poco extremas y diferentes a las que tenía en mente, pero, ¿no le gustaban las emociones fuertes? Descubrió que había tios mucho más cabrones que él follando y aprendió un huevo de ello. Después de petarle duro sobre la silla y joderle a base de bien, William le acercó el espejo y le dio un buen consejo de follamigo: “Ahora sal y cómete el mundo“. Y se lo comió, vaya que sí.

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