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Brysen perfora sin condón el culazo del jovencito nalgón Riley | Sean Cody

El jovencito y nalgón Riley está ya harto de los imberbes adolescentes de su clase, de los que se pasan todo el puto día alabando las peras de la profe de matemáticas, de los que se les abren los ojos como platos y se ríen mirando a sus coleguis cuando la misma profe se da la vuelta y enseña el pandero ajustado en los vaqueros.

Harto de los que se mofan de él por preferir las pollas y de los que le usan como una puta en los cuartos de baño, porque le meten el rabo en su grandioso culo y se corren com nenazas a las primeras de cambio. Riley quiere un macho que le rellene bien el ojal, que le dé por culo como está mandado y que tenga aguante para resistir con el rabo entre sus piernas al menos diez minutos. No es mucho pedir.

El nuevo chulo playas de Brysen, al que sus padres han contratado para limpiar la piscina, le viene de puta madre. Guapo, atractivo, barbita que le hace parecer más mayor. Riley se ha tirado una buena temporada espiándole, cuando creía que estaba solo en casa trabajando y le ha pillado a cuerpo de rey tomando el sol como vino al mundo, todo un cuerpazo de tomo y lomo con una gorda polla entre las piernas.

Promete guardar el secreto a sus padres si se lo folla todos los días. El tiarrón resulta ser un pillín de mucho cuidado, cariñoso, meloso, de los que se ponen cachondos dando besitos por el cuello y a base de arrumacos. Lo hace tan jodidamente rico que Riley le pone el culo para que se la enchufe por detrás antes de pasar por la lubricación de la mamada.

No hay condones en casa. Se la mete a pelo toda gruesa inundando su caliente culazo y le da por culo. Riley echa la vista hacia atrás y se pone en celo como una perra al ver los músculos de ese potente macho dedicado por completo a propinarle unos buenos manguerazos. Se deshace cuando sus grandes y fuertes manos le cogen de las caderas para darle más duro.

Diez, quince, veinte minutos y el tio tiene cuerda para rato. Su polla no deja de perforarle el agujero sin condón. Durante un breve momento Riley puede verla de cerca, amasarla entre sus manos, toda durísima y gigante, mientras Brysen le coge como si no pesara nada y le da la vuelta para poner su culazo a la altura de su cara para hacerle unos dedos. Ninguno de los que está en su instituto le puede dar eso.

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