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Daniel, Jackson y Sean reciben a Deacon haciéndole un gang bang a pelo en el bosque y en la cabaña y lefándole la jeta | Sean Cody

Una, dos, tres y cuatro veces. Ese es el número exacto de veces que me he corrido de lujo viendo esta escenita que ya he guardado en mi carpeta de favoritas, porque sé que voy a acudir a ella en mis pajas secretas una y otra vez como un puto cerdo. Si os la he traído algo más tarde de lo que esperaba es precisamente por eso, porque necesitaba ver a Sean, Daniel y Jackson dando de nuevo esta pedazo de bienvenida a Deacon de principio a fin.

Las escenas grupales de Sean Cody son tan efectivas como un trozo de chocolate. Chicos guapos y atractivos, buenos cuerpos, culos y pollas, mucho desenfreno a pelo y zasca, consiguen sacarte la leche de los huevos cuando menos te lo esperas. Puede que sea con el gemido y la cara de gusto del que recibe una buena verga sin condón o más a menudo cuando preñan ojetes o lefan caras, o quizá ese momento en que la cámara se pone entre las piernas y te quedas ciego mirando omnubilado una polla y unos huevos mamados con garbo, nunca se sabe.

Esta vez no hemos tenido que esperar a esos especiales de verano o de invierno en que los chicos se cogen las maletas y se van a un lugar paradisíaco en la playa o en la montaña para follar como animales en plena naturaleza. Esta vez la ocasión especial se ha presentado para dar la bienvenida a Deacon al que hacía tiempo que no le veían. Los todoterrenos no han podido pasar más allá de la linde del bosque, así que les toca hacer el camino a pie hasta la cabaña y están tan salidos que ya podéis imaginar dónde empiezan a dar rienda suelta a sus excitadas hormonas.

Se magrean, se tocan los paquetes y cuando se bajan los vaqueros ya tienen las pollas más tiesas que un témpano de hielo. Deacon y Sean caen rendidos a los pies de sus compis y empiezan a trabajarle sus grandes pollas. Cuando se han merendado los dos chorizos, se ponen frente a frente apoyados en los árboles para que Daniel y Jackson les den por el culo. Ninguno lleva condones en los bolsillos, pero ni falta que les hace, una urgencia es una urgencia y si los animales pueden, ellos también.

Y qué mejor bienvenida pueden darte unos colegas que dejarte la cara llena con sus lefotes calentitos. Deacon se agacha y los tres empiezan a menearse las porras. Sean y Jackson se le corren encima. Todos saben perfectamente cómo se las gasta Daniel, así que uno de ellos coge la cabeza a Deacon para que no se mueva y espera a que Daniel se saque toda la leche.

El primer chorrazo es gloria bendita. Una hilera de semen cruzándole la jeta de la barbilla al pelo ahora engominado. Daniel continúa con sus particulares fuegos artificiales y no solo deja la cara de Deacon bañada en semen, sino que sus compis que están cerca reciben el impacto de sus chorrazos en todo el cuerpo.

Dura apenas un minuto, desde que se recuperan de las corridas hasta que se suben los pantalones y se dirigen a la cabaña, pero es un minuto que invita a correrse de nuevo. Cuatro tíos con las pollas corridas, largas y mojaditas, zarandeándose como diosas entre sus piernas, tios guapos, buenísimos. De vuelta a salvo entre cuatro paredes, vuelven a abandonarse al placer de su hombría.

Daniel, Jackson y Sean saben cómo trabajar follando en equipo para hacer un gang bang en toda regla a Deacon. La forma en la que dos de ellos aguantan sus piernas en la espalda haciendo penitencia para dejarle abierto el culo y que otro se lo folle es la caña. Antes lo preparan y cerdean con él entre los tres. Mientras uno le da de comer polla, el otro lo levanta y otro le come la pija. Uno a uno se van turnando para darle por el culo a pelo y ponerle a comer rabo por la boca llenándole todos los agujeros.

Ahora el lienzo no es su cara, es su cuerpo entero, un lienzo sobre el que estos tres machotes van dejando su esperma. Como no podía ser de otra forma, Daniel le mete unos trallazos de tres pares de cojones, dejándose la lefa al quinto pino. Entre risas y bien corridos, se van al jacuzzi que tienen fuera de la cabaña para terminar de relajarse. Si es que pueden, porque algunos culitos están tan ricos que no tardan en ponerlos en pompa y hundir los morros para saborearlos.

VER AHORA DEACON’S BAREBACK GANGBANG EN SEANCODY.COM

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