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The Last Rose 3: Ryan Rose se folla por turnos los culazos de los belami boys Andrei Karenin, Jon Kael y Joaquin Arrenas | Naked Sword

THE LAST ROSE, EPISODE 3 "THE ROSE IS KEY"

Ni un beso de buenos días, ni una pajilla mañanera, ni que te lleven el desayuno a la cama. Sin duda nada iguala que te despiertes y nada más abrir los ojos veas a tres tios guapísimos y fibrados completamente desnudos meneando y cruzando sus sables para ti. Tras esta primera sorpresa recién levantado, Ryan Rose asiste impotente a una comilona en la que él es el menú principal de Andrei Karenin, Jon Kael y Joaquin Arrenas y en la que de buena mañana su cama se llena de hombres.

Esos tres cerdetes tienen hambre de rabo y hacen turnos para comerle la pija dura. Una boquita no ha acabado de mamarle la polla cuando ya hay otra al acecho. A Jon se le ocurre una guarrada y convierte el momento que viene en historia. Se pone de pie sobre la cara de Ryan. Por el camino va meneando su larguísima polla y sus huevos bien colgantes hacen un bailecito.

Hace una sentadilla. Ryan saca la lengua esperando el recibimiento y lo primero que le come son los cojones. Le chupa la bolsa y se los mete calentitos dentro de la boca, los dos juntos, una y otra vez. A Jon le encanta que le laman bien la huevera. Mientras Andrei tiene la polla de Ryan para él solo, Joaquin ve el espectáculo y se acerca para dar brillo al rabo de su amigo Jon.

No sabe en qué momento pasaron de comerle el rabo a darle de comer rabo a él, pero sea como sea a Ryan le encanta chupar esas tres pijas, a cada cual más larga y apetitosa. Todavía no le han dejado levantarse de la cama desde que despertó. Lo tienen tumbado a cuerpo de rey y disfrutando como uno. Por primera vez tiene la boca libre de polla y huevos y puede mirar la escena. Esos tres chulazos como perros en celo sobre su cuerpo.

Andre se acerca a su oído y le susurra una propuesta que le pone la polla aún más dura: “¿Quieres follarte tres culitos para ti solo?“. Riéndose como picarones, se adelantan y suben al piso de arriba. Cuando Ryan llega se encuentra un espectáculo divino. Los tres chavales se han puesto uno al lado del otro de rodillas y a cuatro patas sobre el sofá que da a la ventana. Los tres miran hacia atrás sonriendo y menean sus culazos esperando a que venga un macho que les embista.

Ellos serán unos gamberretes, pero Ryan tiene experiencia suficiente como para saber también lidiar con una panda de chavales que se mueren por sus huesos. Uno a uno les va lengüeteando la raja de los culos poniéndoles cachondos y haciendo que se besen entre ellos del gusto. La primera empollada va a ser para el chico susurrante, por ponérsela dura.

Cuando se la mete gime y se le pone la cara roja. Los otros dos miran pacientes y con deseo la escenita ante sus ojos, pasando la mirada de su amigo a Ryan y a la zona en la que el rabo empala el ojete. Jon sigue con el culo en pompa, buscando la mirada de Ryan en todo momento, menenando el trasero. Está claro que quiere ser el siguiente en probar esa verga de macho.

Ryan evita su mirada directa y es cuando la aparta cuando le mira el culito. El culito y eso que le cuelga entre medias, esos huevazos bailarines que le dio de comer. Sin quitarse el condón, pasa del culo de Andrei al de Jon que tanto lo deseaba. Sube los pies al sofá, encaja el culazo del chaval entre sus muslos y le propina una follada de lujo como se merece.

Joaquin tendrá que ganarse la barra de pan. A diferencia de los otros dos, él tendrá que sentarse sobre las piernas de papi para tener rabo. Se sienta y se la empala de espaldas a él, sin poder ver que sus dos colegas han acerdado sus vergas a la boca de Ryan y le están dando de comer rabo y huevos de lo lindo. Y sí, el amor entre la boca de Ryan y la huevera de Jon es sólo el principio. Esos cojones vuelven una y otra vez a su boquita.

Le hubiera encantado tener tres rabos para dar placer a esos tres cachorritos, pero la naturaleza sólo le ha dotado de uno, bien grande y gordo, pero uno al fin y al cabo, así que asiste con cierto sentimiento de culpabilidad al momento en que Andrei termina ocupando el hueco de Jon mientras Ryan sigue encandilado con Joaquin sentado sobre sus piernas. Sin querer, terminan convirtiendo aquello en una batalla para ver quién folla más duro y mejor.

Ahora es Ryan el que les hace un gesto para que vayan hacia él. Quiere que le den todas sus corridas. Se sienta en el sofá y vuelve a tener a esos tres chicos meneándose los rabos sobre su cara. Andrei es el primero en disparar una lluvia de lefa blanca, obligando a Ryan a abrir la boca, sacar la lengua y recibir los lechazos como un puto cerdo.

Joaquin es el siguiente en dejarse los mecos. Por detrás de su cabeza, la ventana está manchada de lefa. Un chorazo calentito y espeso le cae a Ryan sobre el labio superior y el bigote. El olor a semen justo en sus napias. Hora de desatascar las cañerías. Ryan se la casca y se corre como un campeón sabiendo que esos tres pipiolos le están mirando. Parece que no va a hacer falta tomar una ducha, al menos de momento, porque los tres le están limpieando el semen del cuerpo y la cara con las lenguas, el suyo y el de sus amigos.

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