[Fucker Mate] Antonio Aguilera le embucha toda la tranca por el culo a Victoriano

Llegar a una ciudad en la que no conoces ni al tato, nuevo empleo, nuevo ritmo de vida, nueva casa y nuevos compañeros de piso no es nada fácil. Hasta que te adaptas pasas por ese momento “nube” en el que no te sitúas, andas como los perros, desorientado y casi meándote por las esquinas. Pero tarde o temprano te asientas, la ciudad empieza a ser tu amiga, dominas el nuevo trabajo, tu casa comienza a ser tu hogar y esos nuevos y completos desconocidos que al principio compartían pared con pared tus dulces sueños e incluso cuarto de baño, terminan convirtiéndose en tus mejores coleguitas.

Escapadas de noche, travesuras, unas pibitas, sofá para ver cine, unas cervecitas viendo el partido. Victoriano tiene ya hasta los cojones a Antonio Aguilera y es que, a pesar de las advertencias de su compi de piso, el tio no hace más que cambiar de cadena con el puto mando de los huevos y no le deja ver a gusto la peli de putas ahora que se le estaba poniendo morcillona y se estaba calentando. Encima de cansino, tocapelotas, que sabe que está trempando y el cabrón le empieza a tocar para joderle un poquito más. Hasta ahí podía llegar ya, ¿no quiere tener el mando? Pues toma mando, le coge del brazo y deposita la mano encima de todo su generoso y enorme paquete bajo los pantalones.

Victoriano sólo quería gastarle una broma, pero le va a salir el tiro por la culata, o más bien se la van a meter por el culo… y lo sabe. Con un movimiento nada delicado, Antonio se levanta y se quita la parte inferior dejando escapar su rabo duro que sale como un gancho disparado todo gordo hacia arriba y con los cojones todavía arrugaditos por la presión de los pantalones de deporte ceñidos, coge la cabeza de su compi, le pasa un brazo por detrás y le obliga a comer polla.

El colega tiene unos buenos labios para amasar rabos. Se la había visto a su compañero de piso en la ducha y había tenido muchos sueños húmedos imaginando que se comía ese rabo, pero la realidad supera la imaginación y ahora que lo tiene en la boca descubre que eso es más gordo y grande que en sus mejores sueños. Nunca le habían abierto así la boca de par en par dándole de mamar rabo, apenas le queda hueco libre entre los hocicos, un cilindro de dimensiones perfectas para dejarlo calladito durante un buen rato.

De tanto chupar, ya apenas se le ve el capullo, le ha corrido toda la piel hacia arriba con la boca, tapándoselo y poniéndole el capuchón, dejándolo como una butifarra de macho. Un ligero movimiento de pelvis le basta a Antonio para follarle la cara y encajársela hasta la garganta. Victoriano se queda con la cabeza de lado recibiendo bandazos de polla, con los ojos fijos en algo que le encanta y se la pone dura, a él y a nosotros, el movimiento bamboleando de las pelotas que van y vienen al compás.

Ahora que estamos en verano, Antonio le hace al chaval unas aguadillas sin necesidad de agua ni piscina, apremiándolo a abrir la boca y tragarse todo su rabo entero hasta las pelotas. Victoriano se la traga, pero cuando se saca esa barra gigantesca no puede evitar emitir arcadas de ahogo y escupir al suelo. Con tal de que esos gruesos labios se le planten en la bolsa de los huevos, Antonio es capaz de todo, incluso de taponarle la nariz y forzar desde atrás para conseguir hacerle un agujero donde sea que su polla lo disfrute de vicio.

Con la misma delicadeza que se quitó los pantalones, Antonio coge a su colega y lo empala obligándole a sentarse encima de sus piernas. Ven con papa!! Una buena pollaza para montar y cabalgar hasta el amanecer, gorda como ella sola, tan buena completando bocas como rellenando culos. Victoriano se da cuenta de que su amigo no tiene compasión con él, de que está poniendo en práctica todas y cada una de las posiciones que estaba viendo de la peli porno. Ese es su merecido castigo y qué gustazo de castigo.

Unas manos grandes, dedos calientes agarrándole por detrás, posándose en la parte baja de su espalda, en su hombro, en su pandero, mientras no para de culearle y meterse en su interior como un macho en celo. Para Antonio ese culazo es una sorpresa, lo amiga que se hace su polla de su trasero para deslizarse tan bien, tan calentito como el mejor de los coños que ha probado nunca, tanto que se le empiezan a empitonar los pezones.

Sin querer, del sudorcito y el lubricante natural que segregan culo y rabo, el condón se le empieza a escapar y desenrollar a lo largo de la polla, pero se lo sigue follando. Total, con que no se le despeque del cipote y le preñe, no hay problema. Antonio le pone en una posición perfecta para exprimir y poner al límite su propia polla, con las piernas juntas y los dos cachetes del culo cerrados al máximo. Así se lo folla durante un ratito estampándole los huevos con ese soniquete mágico que cualquier hijo de vecino pajillero al otro lado de la pared podría reconocer perfectamente para meterse la paja completa.

Victoriano no va a dejar pasar la oportunidad de correrse con ese monstruo dentro de él. Como un vaquero con pistola, se la maneja y se pega un pajotazo al manubrio rápido y sin parar hasta descargarse todas las balas encima. A Antonio no le da casi ni tiempo a quitarse el condón cuando ya está rezumando leche por la polla. Con el gustito de los lefazos recorriéndole el rabo, se acerca como puede a la boca del chaval y el el camino le mete unos buenos chorrazos de semen en los pectorales dejándole encharcado. Por fin llega a los morros y aún le quedan semillas en los cojones para plantárselas en todos los morros y dejar que se las saboree, jugositas y resbaladizas. Eso por joderle la peli de putas.

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