El guapísimo y dotado Jaxx Cody se folla el culazo de Gage Palmer con su larga y fornida polla y se corre encima de él | Falcon Studios

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Hasta ahora, Jaxx Cody y Gage Palmer se habían ganado un sueldo extra haciendo directos a solas para adultos en una página web. Debido a su enorme éxito, esa web les ofreció una colaboración conjunta que sin duda tendría a todos sus seguidores polla en mano. La propuesta era tentadora, pero significaba para ellos cambiar su forma de ver las cosas. No era lo mismo hacerte una paja a solas, aunque te estuvieran viendo miles de tios al otro lado, a tener que compartir besos, caricias, masturbaciones, comerle el rabo al otro y, dependiendo de tu grado de versatilidad, follar, ser follado o ambas cosas.

La verdad es que a los dos se les puso dura. Entre bomberos no se pisaban la manguera, pero los dos conocían de sobra el trabajo del otro y la idea de estar juntos en la misma cama ante la cámara haciendo que sus seguidores se divirtieran, no podían dejarla pasar, así que aceptaron. No iban a negar que estaban algo nerviosos, semi desnudos de cintura para arriba, con los vaqueros puestos, tumbados en la cama.

El jovencito Gage tenía una legión de seguidores que amaban su cuerpazo de nadador, su pechote peludo, su cara de adolescente rubiales y su perfecto culazo. Jaxx era la estrella de la web, un tio abrumadoramente guapo, al que no podías quitar la vista de encima, con su pelo cortito, sus ojazos claros y grandes, una sonrisa para derretirse y la barbita y el bigote espeso y ancho que enmarcaban unos labios para besar, repetir y no abandonar nunca.

Conscientes ambos de lo que gustaba a sus seguidores, les dieron lo que querían. En cuanto Jaxx abrió la veda acercándose a Gage, este se puso bocabajo dejándose hacer. A Jaxx le gustaba lento, calentando a base de besos y caricias, muy sugerente. Tras besarle el cuello, los hombros y la espalda, se concentró en la parte estelar de los directos de Gage, su culazo.

A veces la pantalla engañaba, pero en este caso Jaxx confirmó de primera mano que no era así, que ese pandero cumplía lo que promería, y eso que todavía lo estaba viendo y tocando con sus propias manos a través de la tela de los calzones. Joder qué bien se amoldaba a la tela, marcando la raja. Le colocó ambas manos a los lados presionando para ver cómo se le movían las nalgas. Espectacular, simplemente espectacular, tanto que Jaxx estaba deseando penetrarle y poder ver esas cachas meciéndose como flanes a cada pollazo.

Consciente de lo mucho que gustaba su trasero, Gage se lo puso en bandeja. Se puso a cuatro y llevó el pecho al colchón elevando el culo. Entonces Jaxx le bajó los calzones y contempló la belleza en sí misma. Un culazo blanquito, con nalgas redondeadas, musculoso y con una raja en la que no pudo evitar perder la cabeza, literal, porque cuando metió los morros en ella, su cabeza casi desapareció en ella.

Hambriento de sexo, Jaxx le escupió en el ojete y comenzó a hurgar en él con la lengua sin dejar de menear las nalgas con sus manos, deliciosas. Si el sueño de cualquier hetero era meter la cabeza entre dos tetazas y menear la cabeza a un lado y a otro perdiendo la cordura, atrapado entre dos pechos, ese era el sueño de Jaxx, hacer lo mismo con el culazo de un tio.

El joven Gage gemía de gusto sintiendo cómo la lengua de ese cabrón le daba donde más le gustaba. Por el rabillo del ojo vio que Jaxx se ponía de rodillas detrás de él, desabrochándose los vaqueros. Gage meneó el culete delante de él. Le gustaba llevar a los hombres a un punto sin retorno en el que necesitaran follárselo ya con urgencia. Vio cómo Jaxx se desabrochaba los botones, cómo tiraba de vaqueros y gayumbos todo a la vez y cómo un pene larguísimo y grueso pasaba de estar encerrado en el lateral de los calzones a salir en libertad rebotando hacia el frente, rozando sus nalgas.

El sonido que Gage emitió por la boca al ver la dote de Jaxx no fue un gemido, fue un reclamo, el deseo saliendo por su boca que se incrementó cuando Jaxx le azotó el culazo con otra de sus mejores armas en los directos, su larga y estilizada polla, tan bonita, casi perfectamente cilíndrica, venosa, descapuchada, con un impresionante cipote, majestuosa, hecha para despertar el deseo. Al sentirla rozando sus partes íntimas, los chicos no podían resistirse a abrirse de par en par.

Mientras le escupía y volvía a devorarle el ojete, Gage seguía mirando hacia atrás, intentando comprender cómo un tio podía tener una minga así de larga y guapa. Le había tocado la lotería. Más bien a los dos, porque estaban a punto de juntarse el mejor culo y la mejor polla del panorama actual. A Gage le moló tanto esa pija y tenía tantas ganas de sentir cómo entraba dentro de él, que su culo se había dilatado como nunca.

A Jaxx no le pillaba por sorpresa. Era habitual que cuando quería follarse a un chaval, con esa cara y esa polla, les tenía preparados antes incluso de comerles el culete. El culazo explosivo de Gage había hecho que Jaxx soltara precum a tope. Todavía la tenía morcillona y ya se veía el líquido transparente saliendo de la raja del capullo, resbalando por el frenillo, la gota perlada del amor.

Hombre de aprovechar, Jaxx palmeó de nuevo la polla contra el culo, esta vez contra la raja, impregnando el ojete con su precum. Aunque Jaxx estaba deseando que se la metiera ya, se dio la vuelta. Al hacerlo, Jaxx intuyó que el chico quería rabo para comer, así que se desnudó delante de él quitándose los vaqueros. Mientras lo hacía la mirada de Gage iba de la cara a la polla, de la cara a la polla de Jaxx, todo el tiempo. Guapo y super dotado, flipante. Eso de ver la polla entre morcillona y dura, tan jodidamente larga y gruesa colgando entre las piernas y dando bandazos, le estaba poniendo cachondo perdido.

Si ya era grande viéndola así de lejos, de cerca le flipó más todavía. Tras besarle la base del pene, amoldó sus labios al cipote acariciándoselo, saboreando el precum que seguía saliendo de él. Luego tragó rabo hasta la mitad, dejando la marca de su saliva en el pollón, abriendo la boca y despejando el camino hacia el interior de su garganta, soltando saliva a espuertas, espumosa, rabiosa, en tanta cantidad que se deslizaba por el pene y caía sobre las sábanas mojándolas.

No pudo más, hizo que Jaxx se tumbara, le dio la espalda, se sentó sobre sus piernas y se zampó esa pedazo de polla larga con el culo, empalándose en ella sin condón, sintiendo lo caliente y dura que estaba, saltando y desvalijándola con su trasero. No entraba demasiado holgada y tampoco excesivamente ajustada, perfecta para sus intereses. Jaxx, que siempre intentaba mantener la compostura, ya la estaba perdiendo, reprimiendo expresar las ganas que tenía de ese culo, con las mejillas sonrojadas en su guapísima cara.

La magia ocurrió entre las piernas de Gage. Entre que el tio que se la estaba metiendo estaba buenorro y sentir esa mingaza tan larga entrando y saliendo dentro de él, su rabo, al principio flácido, de unos ocho centímetros, colgando y rebotando sobre sus pelotas, fue creciendo en directo para sus seguidores, que pudieron contemplar con la boca abierta el nacimiento de una nueva estrella.

El pene se infló y creció en ambos sentidos, a lo largo y a lo ancho. Mocillón, se le posó en el muslo derecho. Ya completamente duro, se le empinó hacia arriba y esa colita se convirtió en un pollón propio de un camionero, grande y muy gordo.

Gage se abrió de piernas en la cama. Quería ver la cara de Jaxx mientras follaba, su cuerpo musculado. Casi no, se enamoró perdidamente viendo a ese cabrón hacerlo. Sintió cómo volvía a calzarla dentro de su ano y luego se quedó embelesado mirándole de arriba a abajo, su cara, sus ojos, su torso, sus movimientos al penetrarle. De la excitación, a Jaxx se le había puesto roja la banda de los mofletes y la nariz. Ya era guapo, pero así estaba más guapo todavía.

No pudo evitarlo, Gage se cogió la polla con la mano y no paró hasta correrse encima. Borracho de placer, disfrutó de cada segundo de la paja, con su cabeza combinando en apenas un segundo los mil detalles que le gustaban de ese tio, sintiendo las embestidas de su rabo. El primero fue un autolefazo directo a la jeta, el segundo le mojó el pecho y el tercero y siguientes, chorreándole la cadera. Se dejó los huevos secos de placer.

Le encantó que Jaxx le acariciara la polla recién corrida y que usara esa misma mano para conducirla hacia su propio rabo y masturbarse. No había cogido ese lubricante especial prestado para hacerse la suya, sino para seguir follándoselo. Hizo a Gage darse la vuelta, ponerse a cuatro y darle por detrás. Jaxx dejaba sus posturas preferidas para el final y la idea de ver rebotar esas nalgas mientras le penetraba con fuerza, siempre había sido su primera intención.

Por primera vez en toda la encamada, Jaxx perdió el control. De comportarse como un caballero, pasó a ser el villano de la película. No pensó en si a Gage le dolía, simplemente empezó a meter concentrado en cómo su cola larga y dura se colaba en ese precioso culazo y lo hizo a un ritmo endiablado, sudando. Aguantó hasta el último segundo, le sacó la tranca y la leche espesa, blanca y calentita salió catapultada de su mingaza, ensuciando la espalda y el culazo del chaval.

Con el cipote al rojo vivo y dando espasmos de gusto, Jaxx concentró su mirada en esas nalgas cubiertas con su esperma, se soltó la polla de la mano que cayó a saco sobre la raja del culo e intentó recomponerse frotando el pene por encima, agarrándolo y azotándole. Relajadito, relamió su propia lefa del culo y la espalda de Gage a lengüetazos y, con el esperma en la boca, acudió a la de Gage para compartir entre los dos ese manjar de las pelotas. Ambos se habían olvidado de que estaban delante de una cámara. Repararon en ello un rato después. Record de visualizaciones de la plataforma y miles, decenas de miles de tios contentos en sus casas.

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