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Vadim Romanov penetra el culazo de Dani Robles sin condón con su enorme rabo | Fucker Mate

Menudo tiarrón. La presencia de Dani Robles tan cerquita, casi sacándole una cabeza de altura, le imponía. Guapo a rabiar, unos ojazos de mirada intensa, torso fuerte como el tronco de un roble, pecho peludo, un culazo de la hostia que en breve Vadim Romanov se iba a cepillar a pelo. Pero Vadim no tenía que temer el hecho de tener a un tio tan grandote y fornido ante él, porque tenía la herramienta perfecta para hacerlo feliz.

Dani se puso de rodillas, dejando el paquete de Vadim a la altura de su pecho. Deslizó con sus manos la goma de los calzones bajándola por sus muslos y, después de unos segundos eternos porque la tenía bien larga, salió cilimbreando al viento un gigantesco y gordísimo pollón que parecía sacado de la mismísima mente del tio más cerdo y vicioso que pudiera existir en el mundo.

La enderezó para comérsela centrándose en el cipote y los primeros centímetros. Le comió los huevos y, mientras lo hacía, aprovechaba para sentir el calorcito y las caricias de ese enorme rabo paseándose sobre su cara. Su espesa barbita y bigote eran como el borde de una caja de cerillas preparado para incendiarlo todo, un plus que otorgaban a los rabos un lugar de frote y raspado sin igual.

Pretender atragantarse con eso era de locos, pero estaba tan rica y no proliferaban por ahí tantas pollas como esa, que se dio el placer de plantar la cabeza al borde de la cama y dejarse penetrar a garganta profunda con la mano de Vadim cogiéndole del cuello, notando cómo su polla ensanchaba la garganta al pasar por ella. Le tumbó en la cama y siguió rebozando en saliva su pollote hasta dejarlo brillante y suave.

Ni las Cataratas del Niágara, ni la Gran Muralla China, nada podía ponértela tan dura como la visión de la empalada que le metió. Dani hizo una sentadilla, dirigiendo la entrada de su culo hacia la punta de la polla. Tenía el rabo duro y los huevos colgándole entre las piernas. El pollón de Vadim le acarició la bolsa de los cojones y después entró donde debía, colándose por el agujero.

Dani siguió sentándose sin echar marcha atrás, decidido, clavándose esa enorme estaca hasta tenerla toda dentro, bien ajustada, y empezó a saltar sobre ella. Era todo un juguetón en la cama. Le hizo el avioncito y se la empezó a machacar con el culo a varias marchas, ahora a toda hostia, ahora cocinándola lento. Un tio guapísimo y musculoso sobre su cuerpo haciéndole aquellas virguerías, iba a ser difícil contener la leche dentro de los huevos.

Se dejó caer de costado y levantó la pierna dejando el culete abierto, esperando a que ese machote le penetrara a fondo. Le dio tan duro que Dani tuvo que arrearle un par de hostias y los vecinos tenían que estar la mar de contentos con el ruido de la cama y los gritos de Dani cada vez que se la metía. Pero qué iba a hacer Vadim sino follárselo a saco, era lo menos que se merecía ese cabronazo de mirada desafiante. Pa malo él.

Por muy grandote que fuera, ahí el mando lo tenía él con su enorme verga. Le obligó a hacerse un ovillo sobre la cama con las piernas recogidas y le penetró desde arriba haciendo flexiones, partiéndole el culo en dos. Dani no paraba de gemir mientras estiraba los brazos y acariciaba de arriba a abajo el cuerpo de su follador.

La gran polla se arrastraba indecente por el agujero de ese culo peludo. Vadim se veía obligado a penetrarlo tomando bastante impulso con su trasero, algo reservado sólo para los hombres que la tienen bien grande. Follarse a un hombretón así era puro espectáculo. Su cuerpazo sobre la cama, meciéndose adelante y atrás al ritmo de su polla, su rabo duro descansando sobre el estómago y los huevos moviéndose como flanes a cada estacada.

A esas alturas, Dani se había convertido ya en un perro de lo más obediente. Se puso a cuatro patas y Vadim se la metió por detrás llevándole a otro mundo de placer. Dami arqueó la espalda y se incorporó buscando los labios de su amo. Tenía la mirada perdida y la rabia del follar se dibujaba en los gestos de su cara. y No sería la última vez que su cara lo diría todo.

Tumbado sobre la cama, siendo penetrado por aquel pollón gigantesco, se empezó a masturbar el rabo. De repente su cara se relajó mostrando felicidad absoluta y por su polla empezó a brotar una cantidad ingente de lefa de chorrazos a presión que surcaron el aire y cayeron regándole todo el cuerpo. Otra vez la mirada perdida mientras los chorrazos salían de su polla. Se había quedado ciego de gusto el cabrón.

Viendo ese espectáculo de fuegos artificiales, Vadim no tardó en sacar su verga del culo y arrearse un pajote. Le dejó los mecos justo en la entrada del culo y, mientras aún se estaba corriendo, dando espasmos, conservó un poco de cordura para acertar a encajar el rabo dentro del ojete y meterle toda la lefa dentro con la manguera. Una media preñada de lujo para una deliciosa tarde de vicio.

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