Lucio Saints da un sí rotundo a Thiago Da Silva después de follárselo a pelo con su enorme rabo | Kristen Bjorn

Casting Couch #461

Una sonrisa de las que te ponen bien contento y una mirada seductora que convierten a Thiago Da Silva en el guaperas del pub que te hace tilín y que consigue que dejes de escuchar las conversaciones con los colegas que están contigo en la mesa, para imaginar que te lo llevas a los baños, le pones a comer rabo y te follas su culo tragón. Nadie mejor para rellenarlo, para hacerle un buen casting, que el macho entre los machos Lucio Saints.

El chaval se derrite cuando Lucio se saca la camiseta, cual Superman, haciendo valer ese torso tatuado, musculoso, fuerte y cargado de deseo. Thiago se deja llevar por el momento. Todo en ese hombre le hace estremecerse de placer. Sus manos grandes y calientes recorriendo su cuello, el sabor de sus besos, el aliento de su deseo. Casi sin darse cuenta, Thiago ya tiene una mano sobándole el paquete sobre esos calzones blancos ajustados que lleva puestos.

Lucio se levanta y se baja los pantalones. La mirada de Thiago sigue atentamente cada uno de sus movimientos en la entrepierna y una mueca de sorpresa acude a su rostro al ver la silueta de una pija gorda y bien larga que cruza la pernera de los gayumbos hacia el muslo a punto de salirse por debajo. Le vuelve a poner la mano en el paquetón y amasa el contorno de ese gigantesco pollón con su mano, deleitándose con todas sus sensaciones, con el calor que desprende, con lo morcillona que está. Se convierte en un perraco deseando comérsela.

Se la saca por un lateral y se la pajea con gusto, lentamente, cocinándola hasta dejar dibujada una buena lanza larga, dura y enorme. A Thiago ya se le ha puesto también bien dura. Le apunta hacia arriba y tiene que bajarse los calzones para dejarla libre. Él también va bien dotado. Lucio se la mira y le gusta lo que ve, el momento para guarrear juntitos, para hacer lo que hacen los hombres calientes, pajearse unidos en un buen beso, entrechocando los palotes, jugando a los guerreros, dándose precum el uno al otro rebozando las puntas de los rabos.

Thiago se arrodilla y le come toda la polla y los huevos. Lucio le coge de los pelos y le folla la boca mientras escucha esa deliciosa melodía de los tragones, de una buena minga perforando una garganta a placer. Lucio tiene los pezones bien duritos. Si por él fuera se corría ahora mismo en esa carita y esperaría el tiempo reglamentario para volver a estar en activo hasta poder follárselo. Lucio fuerza más de la cuenta dando un caderazo y saca de él una arcada cargada de saliva que le dejan la polla bien mojada y con todas las babas colgando al viento.

Disfruta viendo cómo el cabrón se la pela mientras come. La tiene bien larga. Le hace ponerse en pie y se sienta en la cama para devolverle el favor. Es casi tan larga como la suya, pero mucho más fina. Abre la boca y la deposita entre sus labios masturbándola con ellos. De arriba a abajo, de abajo a arriba, chupándola, cubriéndola de saliva.

Después de esa preciosa polla, Lucio quiere culo. Descubre en la mitad de su raja un agujerito apretado, suave y latente. Le pasa la polla entre las piernas y le hace la triple comida con la que Thiago se vuelve loco de amor. Dos buenos escupitajos certeros directos al hueco y a tomar por culo el condón. Lucio se pone de rodillas detrás de él y se la clava a pelo.

Thiago no puede hacer otra cosa que rendirse al placer que le provoca ese enorme rabo perforándole por dentro. Le llena tanto que ya no puede pensar en otra cosa. Después de metérsela suave para que se acostumbre, Lucio se echa hacia adelante y se lo folla a mayor ritmo. Le encanta ver cómo ese estrecho culito va cogiendo forma, al sacar el rabo y ver el pedazo agujero que se le está expandiendo.

Le cubre le culo entre sus muslos, se tumba sobre su espalda y le come la oreja y los morros como un buen amante. Así, bien cubierto y amado, para que al nene no le falte de nada. Lucio tene clara cuál va a ser su respuesta. Thiago es un sí rotundo. No le hace falta más para tenerlo claro, pero se hace el tonto y sigue con el casting porque quiere ver qué tal monta ese vaquero.

Una buena sentadilla, ese culazo tragándose su enorme polla. Le echa sobre su torso hacia atrás y le encula. Lo ve cada vez más claro. Guapo, cuerpazo, dotado y tragón. Qué buena paja le está haciendo con el culo, de las mejores. Le da la vuelta y le trinca. Nada como sentir una pija larga azotándote el vientre mientras se lo folla. Thiago coge dos cojines y los lanza al suelo, deseando que le tumbe bocarriba sobre ellos y le haga un buen trabajo con la perforadora.

Deseo cumplido. Lucio se pone de pie y se la blande entre sus bonitas nalgas. Esa postura le permite cerdear, ver el pedazo de agujero que le ha hecho, nada que ver con ese culito tierno y apretado de antes. Recogidito, casi hecho un ovillo, Thiago se corre encima. Cuando lo hace, su frente se despeja y sus ojos se quedan en blanco dle gusto. Lucio le sigue penetrando hasta que se encabrona, entonces saca su larga y dura picha, apunta hacia el agujero y le suelta toda la lefa. No puede apuntar todo lo bien que quisiera y gran parte de la leche acaba bañando los huevos y las ingles del chaval. Aprovecha que todavía la tiene bien dura y tiesa y que le rezuma semen para penetrarle y llenarle de leche el agujero.

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