Andrey Vic y Viktor Rom se follan por turnos y sin condones el culazo del jovencito Oliver Hunt en un estrecho pasillo | Lucas Entertainment

Brutalizing Some Butt

En el cielo de las pollas, ahí estaba Oliver Hunt, con la mirada perdida, en cuclillas, agarrando dos pollones gigantes con cada una de sus manos, chupando y degustando cada centímetro con sus labios, su lengua y su cara. Y por supuesto también la vista, que a veces enfocaba por ahí arriba para mirar a esos dos tiarrones que le tenían arrinconado en la pared de la entrada del pasillo de un chalet a las afueras, lugar de diversión sólo para hombres.

Como no sabía si decantarse por la grande y gorda de chocolate de buen cipotón o por la larga y gruesa del más alto, les justó los rabos y se las comió a la par. Apostaría a que esos dos tios no se conocían de nada, pero bien cachondos se pusieron al ver cómo su minga rozaba el capullo de otro tio, tanto que mientras él les lengüeteaba con acierto los cipotes y les jalaba los palos por turnos, Viktor Rom y Andrey Vic se dedicaban a darse un morreo con lengua hasta la garganta.

No habían ido allí a por carne fresca y joven sólo para ver cómo les comían las pollas. Esos dos tenían ya pelos en los huevos como para saber lo que querían y lo que querían era un culito joven como el suyo para destrozarlo con sus enormes vergas. El morenito con cara de empotrador fue el primero en desvirgarle el ojete. La delicadeza con la que le dio la vuelta poniéndole mirando hacia la pared, con la que después le bajó los pantaloncitos, contrastó con la energía y la bestialidad con la que le brutalizó el culo. Sin pensar en lo grande que la tenía, le enchufó todo el trabuco a pelo hasta el fondo.

La situación tenía un morbo acojonante. No sólo estaba follándoselo en el poco espacio que permitía el estrecho pasillo, sino que el otro tio estaba cerca, casi rozándole, mirando la acción. Y estaba tan buenorro con la camiseta desabotonada, marcando torso, con la polla colgándole. Como pudieron se acomodaron de nuevo en el pasillo. Viktor se tumbó en el frío suelo, Oliver lo cabalgó sobre sus piernas y Andrey se quedó de pie dejando que el jovencito le comiera la polla.

Lo mejor vino después, cuando le dieron calor y amor, cuando cada uno se puso a un lado de la pared, le dejaron a él en medio y comenzaron a darle vuelta y vuelta a la parrilla, penetrando su tierno culito por turnos y todo con sus generosas pollas desnuditas, zumbándoselo como la buena puta que estaba hecha, gozando cada momento de su culazo hambriento y tragón.

Unas manos fuertes y varoniles tomándole por los muslos, abriéndole de piernas para que el otro pudiera metérsela por detrás, un buen trabuco gigante y gordo atravesándole el ano. Esperó que la leche de sus huevos fuera tan generosa como sus rabos. Se agachó y comprobó que no estaba equivocado. Viktor le enchufó un facial salpicón que le regó toda la jeta y Andrey al verlo no pudo contener las ganas, al segundo estaba intercambiando metralla con su recién conocido amigo y Oliver en medio de esa batalla de rifles, poniéndose las botas con la munición.

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