Ansony y Jonathan Forrest follan a pelo en la sala del placer | Fucker Mate

En Falo Industries Inc siempre han sido los más innovadores del sector entre todas las empresas, algo que les ha servido para lograr numerosos premios, la mayoría referentes a la gestión del personal laboral, el trato hacia los mismos y por supuesto la capacidad para aportar nuevas ideas revolucionarias. El día que pensaron en habilitar un espacio de recreo para los trabajadores, en el que pudieran liberar las tensiones de estres laboral (siempre recomendadas por los sicólogos de la empresa), se les ocurrió que podrían contratar a putas y chaperos con la intención de cubrir todos los gustos sexuales de sus empleados, pero tras las primeras jornadas en activo, vieron que tal gasto no era necesario, pues ya los propios empleados se encargaban de completar todas las necesidades los unos de los otros.

Para medir el grado de satisfacción y el éxito de la gran idea y así poder venderla al resto del mundo, para la primera prueba pusieron cámaras en la habitación con el consentimiento de los dos trabajadores. Por supuesto no dejaron detalle al azar y aunque muchos se ofrecieron, finalmente hicieron una minuciosa selección para elegir a un buen pollón y un culazo que pudiera tragarse toda esa polla. No iban a exportar a otras empresas globales algo que no fuera vistoso, todo lo querían a lo grande. Tanto Ansony como Jonathan Forrest pensaban que entraban a una sala de masaje cortesía de la casa, pero los que habían pensado en aquello y en los perfiles de quiénes entraban allí, sabían que dentro de esas cuatro paredes sucedería algo más que un simple masaje, uno con final feliz.

Cuando expusieron el vídeo grabado en la mesa del comité antes de exportarlo, puedo asegurar que de los diez miembros que allí había para valorar en la sala a oscuras, muchas manos que estaban sobre la mesa agarrando papel y boli empezaron a meterse por debajo en cuanto la toallita del muchacho empezó a desaparecer y el masajista comenzó a juguetear con el ojete con su dedo grande. Hasta yo que era el técnico se me puso dura desde ese momento y ya os adelanto que mientras pasaba un cable por debajo de la mesa, en mi camino me comí varias pollas y otras me reventaron en la cara. Pero bueno, prosigo con lo que sucedió en el experimento, que para eso me han traído aquí.

Como iba diciendo, la toalla de Jonathan se fue reduciendo cada vez más y no porque Ansony fuera un masajista profesional, sino porque en su perfil sicológico ya dejaba claro que le ponía cachondo cualquier hombre o mujer que se quedara desnudo ante él, algo que le hacía zarpar la polla y se le ponía de grande como a un caballo. De ahí que al final le dejara el culo al descubierto y uno de los dedos se le fuese solo a la raja del culo buscando el ojete para acariciarlo y prepararlo, porque si algo tenía claro es que ese chico no iba a salir de allí sin que él le metiese el pollón dentro.

Al notar el dedaco, Jonny no supo muy bien qué hacer, si mandarle a tomar por culo o decirle que le diera por culo. Ni lo uno ni lo otro, se quedó mirando a ese macho y cuando vio el pedazo bulto que se le marcaba en el pantalón decidió que quería que el dedo siguiera abriendo camino mientras él se dedicaba a desabrocharle la bragueta y sacarle la morcilla, porque aquello no era una polla normal, era una pedazo de morcilla de Burgos enorme y apetitosa. Y qué coño, antes de comérsela, le pegó un meneíto delante de su cara, que no todos los días podía permkitirse ver rabos así de gordos.

Sabía cómo endurecer una polla así con la consistencia de un flan, agarrándola por la base, poniéndola firme y dando un buen repaso con la lengua desde el frenillo hasta la punta del glande. Eso y después un buen arropamiento de labios poniendo a su dueño contento, tragando a tope hasta que el capullo le penetrara la garganta. Los habían cogido con mucha imaginación y no esperaban menos de ellos que lo que vieron a continuación, cuando Ansony cogió a Jonathan con gran facilidad, le volteó poniéndolo boca abajo manteníendose él de pie y se dedicó a comerle el agujero mientras el otro le mamaba la polla colgante taponándose las narices con sus huevos cada vez que intentaba tragarla entera.

Lo que sí no esperaba el comité y se escuchó algún que otro “joooder” en la sala, era que Ansony pusiera al chaval a cuatro patas y le metiera el rabo sin condón. Creo recordar que en ese momento era cuando yo estaba empezando a tirar el cable y me llevé pringue de alguien que se correría nada más verlo, por la sorpresa. Era un aspecto más a tener en cuenta, ahorro de condones al menos para los chicos y también de lubricante, porque le bastó con la saliva que le dejó encima para metérsela.

La temperatura de la sala empezó a alcanzar un calor extremo y a oler a macho. Le estaba rellenando el culo como a un pavo en acción de gracias. Todo el pollón insertado, gordo, dejándole un buen agujero en el culo. Ya fuera por las ganas de tenerlo dentro o porque le estuviera tocando algún punto sensible, a Jona se le puso el culete de carne de gallina y la polla tan dura como un palo tieso. Tantas tragaderas tenía por la boca como por el culo, logrando acaparar todo ese rabazo hasta los topes, deleitándose con el sonido del chapoteo de muslos y abdómen de Ansony sobre su trasero.

Bastaron apenas diez minutos para que todo diese un giro. Si al principio Jona estaba tumbado boca abajo sobre la camilla y Ansony de pie, ahora todo se había dado la vuelta. Ahora era Ansony el que estaba tumbado sobre la camilla con la polla en alto y Jonathan de pie a punto de clavarse la pija. Y hostia cómo se sentó sobre ella, gozándola desde que la cogió por detrás y notó el contacto calentito del cipote en el ojal. Se dejó caer y quedó ensartado en ese hermoso pedestal del que sólo se podían ver ya los cojones. Menudo abusón.

Ahora era él quien jugueteaba, metiendo un buen meneíto de culazo, saltando sobre la polla, desplazándola a un lado y a otro como si fuese un joystick. Empezó a encabronarse y saltó tanto y tan rápido que hizo alucinar a Ansony, al que casi llevó al punto de corrida y se tuvo que incorporar para no meterle una descarga de lefa dentro que era lo que estaba consiguiendo. No contaba el comité con los besos y la conexión visual. Era algo inevitable que dos que estaban follando se miraran a los ojos, pero aquí había un punto que debían solucionar, esos besos apasionados eran algo más. Aquello debía ser sólo sexo, nada más, un lugar de relax al que entrar para descargarse, aliviar tensiones y volver con plena fuerza al trabajo. ¿Y si allí dentro surgía el amor? Era algo que no podían permitir.

Jona le hizo el avioncito. Sin sacarse el rabo de dentro, dio media vuelta y dejó que viera cómo se la machacaba a pajas con el culo. De vez en cuando Ansony asomaba la cabeza hacia arriba pero no acertó a ver apenas ni los pocos pelos que tenía en la base de su polla, porque ese tragón se la estaba jalando enterita. Le volvió a poner el culo al borde de la camilla para que actuase de macho de nuevo y Ansony le pegó otra clavada metiéndole el salchichón por el ojete.

Empezaron a flojearle las piernas con tanta batida. Era el mismo pedazo de polla, pero muy diferente manejarla dentro de tu culo que el que te la metiesen y te empotrasen con ella. Se dejó ir tumbado sobre la cama boca arriba, con la visión del macho fuerte empotrador dándole por culo.

Yo que como técnico ya había visto el vídeo que le iba a ploner al comité, os cuento un secreto. El momento en el que Ansony iba a correrse, todos, absolutamente todos pusieron los ojos como platos. El motivo estaba claro. Ansony seguía con la polla dentro del culo del chaval y ya estaba gimiendo a punto de correrse.

Por suerte no me encontraba debajo de la mesa justo cuando Ansony vuelve a meter el cipote, le mete una preñada a Jona y al sacar el rabo sigue corriéndose a chorrazos bañando de lefa el ojete y los huevos, pero hubo de todo un poco en la sala, desde risas incrédulas por lo que estaban viendo, hasta gemidos de los que estaban finalizando su pajilla del día. Lo que no sabían es que aquello era como el espejo en el espejo, que ni Ansony ni Jonathan eran los conejillos de indias, sino el comité al pleno. Encendí las luces, me quedé desnudo encima de la mesa y comenzó la verdadera prueba en la que ninguno sabía que lo estaban grabando todo. Diez pollas con toda su leche para mí, el inicio de algo que iba a revolucionarlo todo.

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