[Fucker Mate] Klein Kerr y Sunny Colucci descubren sus enormes pollazas en la oficina

Último apaño para acabar la semana, última parada antes de irse de finde, en una empresa de oficinas de la que ya se han ido todos sus empleados. Último cambio de tubo de luz de neón. Klein Kerr y su colega de currito Sunny Colucci se han perdido esa tarde y otras de entrenamiento en el gimnasio y cuando antes se cruzaban todos los días entre cambio y cambio de máquina y completamente en pelotas al salir de las abarrotadas duchas, ahora sólo se ven cuando su jefe les da tarea juntos en el curro.

Sunny descubre que su amiguete está cachas cuando se sube a la escalera para cambiar ese último tubo, rozándole la pernera del pantalón con la mano. Klein le responde desde arriba dándole la razón y también lanzándole otro piropo igual a la vez que le abre el mono por la pechera para ver sus pectorales. Va a ser que si están solos allí, les tocará descubrir qué ha sido de sus cuerpos en todo este tiempo como sólo dos machos guaperas harían.

Sí que han aprovechado bien el tiempo los dos desde que no se veían. Lo descubren cuando se bajan los monos de trabajo. Cuerpos tonificados y fuertes, biceps de acero, abdominales de ensueño. Cualquier otro par de amigos no hubiera sentido la necesidad de meterse hasta la lengua, pero ellos necesitan explorarse hasta el último hueco y mientras se besan y rozan con sus fuertes y grandes manos cada centímetro de piel, entrechocan con vicio unos animados paquetones que empiezan a abultarse de manera estrepitosa.

Sunny le baja el traje hasta que ve la base de la polla de su colega, tira un poco más hacia abajo, se la saca y la coge con gusto calentita apoyando el plátano sobre su mano. Larguísima, gorda y algo curvada todavía hacia abajo, se arrodilla y le pega una mamada dejándola más brillante y hermosa todavía. Se la levanta con el pulgar hacia arriba y le pega un lametón desde la base hasta la punta, la deja caer grandiosa conn todas sus babas encima y allí la deja colgando un rato, no mucho, el tiempo suficiente para chupar sus gordos y rugosos huevos.

Ahí hay polla para rato, aunque Klein enseguida se agacha, no puede dejar de besar esa boquita que se la está chupando tan bien. Con un morreo prueba del propio sabor de su rabo y ahora es él quien le descubre el plátano a su colega tirando del mono. Igual de larga y gorda pero un poco más blanquita, Klein prueba de su propia medicina, una medicina que sabe muy bien.

Como si de un glory hole se tratase, Klein se levanta y hace pasar su rabo con capuchón por el hueco de la escalera de mano. Sunny le espera impaciente con la boca preparada para chupársela como si acabara de entrar en una cabina. Klein bambolea el culete intentando follarle la jeta. Lo de Sunny es más de centrarse en la mamada y dar repaso a lametones, se resiste sacando la lengua todo el rato hasta que acepta su destino, abre la boca a tope y se deja penetrar hasta el fondo. Se ve que el cabrón de su colega tiene ganas de petarle el culo.

Klein sube un nivel en el improvisado glory hole, haciendo pasar la polla esta vez por el escalón de arriba y sintiendo el frío metal impactando sobre sus mismísimas pelotas. Eso no le hace perder la erección, porque Sunny le está haciendo un trabajo de putas madre con la boca. Sunny se la agarra con la palma de la mano como una barra de pan y la deposita contra el escalón para admirar su longitud. Por un momento imagina el peldaño como la entrada de su culo y cómo todavía después sobran unos quince centímetros de polla que se le van a colar dentro en breve.

Estaba enamorado de las manos con dedos grandes de su colega. Se las miraba siempre que se daba la ocasión cuando cambiaba las bombillas o reparaba un enchufe. Imaginaba lo que sería poder disfrutarlas rozando su cuerpo y ahora ahí las tenía, manos grandes y guapas agarrando la base de su enorme polla. Y quedaban muy bien agarrándole el pollón y propinándole una señora paja con mamada.

Pensó que quizá no estaría a la altura, pero ese día descubrió que él también la tenía bastante grande cuando le infló los mofletes a su colega e intentó follarle la boca y no consiguió metérsela entera hasta la garganta de lo larga que la tenía. El cabroncete de Klein le estaba mordisqueando un poco el rabo cuando intentaba darle a tragar y él se defendía, pero eso le ponía cerdo también. A ver qué hacían la próxima vez que se cruzasen en pelotas en el baño, tendrían que pensar en otra cosa para no empalmarse y ponerse a follar delante de todos.

No sabía a quién coño pertenecía la mesa con impresora, pero Sunny subió encima de ella su pierna, apretó la polla y los huevos contra el borde y le regaló a Klein su bien más preciado, eso que tanto admiraban las chicas cuando se daba la vuelta. Klein lo sabía,que las había visto a todas descaradamente mirando cuando él se levantaba y eso le hizo meter la cabeza en la raja del culo de aquel chaval con más ganas. Rabiad guarrillas, que este culo es mío y me lo voy a follar con mi pedazo polla.

El culazo más deseado por las nenas, redondo, suave y blanquito, ahora era propiedad de la lengua de un solo hombre. Tenía un huequecito precioso con una buena hondonada en el centro, perfecto para acoger de primeras el tamaño del cabezón de su rabo y después empujar. Y así lo hizo, sin hacerle esperar apenas, metiéndole el rabo y follándoselo con muchas ganas.

A Sunny le molaba forjar así las amistades con un colega, nada mejor que compartirlo todo. Y como señal de agradecimiento, le hizo entender esto a Klein poniéndole el culo contra la escalera y metiéndole el rabo él también. Antes de eso se agachó y le comióel culete, algo más peludo que el suyo por el ojete, raspándole con la barba y lamiendo como un perrito bebiendo agua. Con los pelillos no lograba verle bien la entrada, así que de vez en cuando se detenía, estiraba los cachetes con las manos, miraba con vicio y volvía a meter la lengua y algún dedito para comprobar el grado de presión al que se vería sometido su polla.

Le dio por detrás de lo lindo, metiéndole la barra hasta el fondo, haciendo chapotear sus caderas y sus huevos en un endiablado ritmo que le volvió loco. Sunny volvió a pillar la mesa sobre la que alguien trabajaría el lunes siguiente sin saber qué eran aquellas extrañas manchas. Se tumbó boca arriba y con las piernas abiertas para dejar pasar a un Klein que no paraba quieto. La expresión de la cara de Sunny, arrugando la frente y soltando algunos gemidos,no daban lugar a dudas, Klein se la estaba metiendo otra vez.

El chaval se agarró el trabuco mientras Klein se lo follaba y empezó a darle a la zambomba. Tenía una buenísima polla para masturbar y lo hizo a una velocidad de vértigo. Con el culo follado, sin dejar de mirar a Klein a los ojos y de vez en cuando a su polla, Sunny arqueóla cabeza hacia atrás y dejó escapar toda la leche de sus cojones vertiéndosela encima de los abdominales. Klein se la sacó del culo y se corrió encima también, haciendo merengue con las dos clases de lefa, las dos pollas entrelazadas, soltando sus últimos estertores, retozando en un mar de semen, resbaladizas y calientes.

Klein_Kerr_Sunny_Colucci

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