Snap! 2: William Seed y Jordan Fox se follan los culazos de Pierre Fitch, Thyle Knoxx y Ethan Chase en equipo | MEN

Se fueron al descanso con veinte puntos de diferencia en el marcador. No era una distancia insalvable tratándose del baloncesto y quedando aún dos tiempos por jugar, pero teniendo en cuenta que el rival de Jordan Fox, Pierre Fitch, Thyle Knoxx y Ethan Chase era un equipo de los más bajos en la clasificación de la temporada, les iba a caer la peta del entrenador.

Así fue. William Seed entró hecho una furia a los vestuarios increpándoles su mal juego y diciendo que parecían unas nenazas con el balón en las manos, manos de mantequilla. No contaba con que Thyle contaba con un poder que ya había contado a sus compañeros de clase. Le bastó un chasqueo con los dedos para hacer que el entrenador se quedase completamente en bolas.

Antes de que le diera tiempo a taparse sus partes nobles, a los chavales les dio tiempo a recrearse en su cuerpazo. El entrenador, además de ser guapo a rabiar, estaba buenísimo. Les entró una risa entre tímida y nerviosa y a alguno más que otro, el culo se le hizo pepsi cola pensando en lo bien que la debía meter en la cama.

Thyle no podría decir si la broma le salió mal o todo lo contrario, más bien esto último, porque en lugar de lograr la burla y que se fuera con el rabo entre las patas, lo que consiguió fue encabronarle aún más y que se le pusiera durísima delante de tantos chavales. “Vosotros tres graciosetes, desnudáos y poneos de rodillas sobre el banco de espaldas a mí“, – ordenó.- “Y tú, el que tiene más pinta de empotrador“, – dijo dirigiéndose a Jordan- “empalma y ven conmigo que nos vamos a follar estos culitos“.

Y de esta forma hicieron uno de los descansos entre partidos más follables de toda la historia. El entrenador fue metiendo su gorda manguera en cada uno de los culos de forma nerviosa al principio, intentando probar todos los huecos y ante la timidez de Jordan, hasta que este calentó motores y se puso mano a mano con Will partiendo ojetes por detrás.

El momento más intenso llegó cuando les apilaron unos sobre otros. El míster se quedó con los tres culazos en fila vertical para follárselos a su antojo, mientras la polla enorme de Jordan se convertía en comida para polluelos, con las bocas de los tres chavalines chupándole el mango y las pelotas. Después se cambiaron las posiciones y, con Jordan empujando desde atrás, entre los cuatro se hicieron un trenecito en el que los vagones comenzaron a soltar su descarga de lefa de forma ordenada, desde atrás hacia adelante, incluído el maquinista, el míster, que hizo una buena parada en la cara de uno de ellos.

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