Koldo Goran mete su gigantesca pollaza en el culito de Danny Azcona | Fucker Mate

Desde que se difundió por error una escena porno gay en un canal en abierto en la que unos maromos invitaban a un chaval que pasaba por la calle a subir a su piso a follar a pelo, el cruising callejeo se empezó a poner de moda y Danny Azcona lo practicaba todos los días.

Consistía en patearse algunas calles por la noche e ir mirando hacia arriba, esperando a que un tio desde la ventana o desde el balcón te hiciese señas para subir. Había algunos que directamente se ponían en pelotas en la terraza y otros tan cerdetes que no dudaban en calzarse una paja y mostrar su generosa polla como si aquello fuese un escaparate de putas. Esto sucedía a menudo cuando en un mismo bloque había varios hombres dispuestos a conseguir culito en el que meter. Mostrando rabo se aseguraban de ser los elegidos.

Danny y Koldo Goran solían quedar a menudo. Lo suyo había pasado de ser cruising a una relación de follamigos real. Si Danny no conseguía rabo después de diez minutos paseando, sabía que siempre podía ir al piso de Koldo, que ya había terminado de pintar por fin, y si se encontraba la luz dada es que podía subir.

Ay, que cacho perro, lo que le gustaba al pequeñín desnudar a Koldito de cintura para abajo, amarrarse con una mano a su enorme y gigantesca pollaza y no soltarla mientras se comían a besos. Era el único tio que le obligaba a aplicarse como un verdadero macho en la mamada, abriendo la boca a tope para dejar pasar esa gran herramienta.

Así de primeras sólo le entraba un tercio de la polla. Para que entrase más, le colocaba la manita detrás de los huevos y hacía como que tragaba para que el rabo se colase un poco por su garganta. Deliciosa, grande, gorda, dura, estaba tan apetitosa que se sentía como un comensal en un bufet libre a rebosar de comida.

Paseaba sus labios mojados por la parte baja del rabo desde el capullo hasta los huevos, sintiendo todo el calorcito y energía que desprendía ese pedazo de tranca. La parte de la polla que no podía atrapar con los labios, la suplía con la mano y, a pesar de que la plantaba entera encima, ni siquiera así podía abarcar el contorno de algo tan gordo.

Subió de nuevo a besar a su hombretón con los morros llenos de babas, dándole a probar el saborcito de su propia polla. Después se puso con las rodillas en el sofá dándole la espalda, con el culo en pompa para que se lo abriese a lengüetazos. Koldo no se entretuvo mucho en preparar la entrada, tan sólo ensalivó un poco el agujero, se puso de pie y sin mediar condón se la metió a pelo.

Koldo se montó al chavalito como un perro, dejando el culo entre sus piernas, abalanzándose encima de su espalda y metiendo tralla. Así sí que conseguía tragáresela hasta los huevos el muy cabrón. Tenía un ojete apretadito pero bastaban unas cuantas empotradas para que tragase de lujo, señal de que estaba acostumbrado a comerse grandes pollas.

Ver a Danny cabalgando semejante pollón, son cosas que le hacen a uno replantearse cómo es posible que algo tan grande entre por un hueco tan estrecho. Cosas que te la ponen dura y que son la hostia. Para hacerlo más interesante, Koldo le agarraba el culazo por detrás con las dos manos y apretaba los cachetes hacia adentro para darse más placer.

Tumbado boca arriba, Danny se puso en jornada de puertas abiertas, con el culo a disposición para dejar entrar el rabo de nuevo. Le encantaba ver al tio que se lo estaba follando, posarle una mano en el muslo mientras le arremetía con todo el cipote y la polla pa’dentro, mirar su cara de vicio y esfuerzo y que a la vez él pudiera ver también la suya haciéndole saber lo mucho que le estaba gustando aquello.

Fue en esta postura, pero con su macho penetrándole a pelo desde abajo, mirándole cara a cara, en el momento más íntimo, cuando Danny aprovechó para calzarse un pajote lechero, dejándose todos los lefotes bajo el ombligo. Koldo recogió esa lefa espesita con la mano, se embadurnó la polla con ella y con el mejor lubricante del mundo invitó a Danny a sentarse encima de este nuevo rabo brillante.

Danny se sentó encima, ayudado por la suavidad de su propia leche. Uno daba caña desde abajo, el otro saltaba por arriba, a Koldo se le hincharon las pelotas, sacó la polla del agujero y se la pajeó dejando unos bonitos regueros de leche blanca encima del culete y hasta en su propia mano. Antes de terminar de descargar dle todo, se la volvió a colar por el ojete y volvió a follarse a pelo de nuevo ese bonito culo ahora relleno de crema. Recogió con el dedo un poco de ella y se la dio a probar a Danny, que la relamió y se la tragó como un auténtico campeón.

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