Controla Ojetes 4: Cliff Jensen domina el culo de Aston Springs con su gorda y gigantesca polla | MEN

No era la primera vez que Cliff Jensen esperaba a su novio Aston Springs en la cama cuando este salía de la ducha, antes de que se vistiesen y se fueran a sus respectivos trabajos. Cliff era una auténtica máquina sexual incansable y a menudo se lo encontraba cascándose un pajote y pidiendo ayuda o escondido tras la puerta totalmente desnudo, preparado para darle un susto y después agarrarle ligeramente la cabeza, empujándosela hacia abajo para que se la empezase a mamar.

Aston no sabía decir que no, ni quería decirlo, porque le encantaba que su noviete le regalara una buena pollada o un buen biberón calentito antes de irse al trabajo. Un buen día se lo encontró como siempre en la cama pero con un juguetito en las manos. Se había hecho tan popular que Aston ya sabía lo que era. Aunque tenían más prisa que nunca, se permitieron llegar unos minutos tarde con tal de probar eso de lo que todo el mundo hablaba, el controla ojetes.

Cliff se lo metió por el culo y ahí quedó la cosa, pero en lugar de ir a trabajar, había engañado a su chico porque ese día lo tenía libre y lo aprovechó para divertirse siguiéndole a todas partes y metiéndole unas descargas de vibración con las que se partió el culo. La primera antes de que arrancase el coche y la segunda en el bar donde trabajaba, justo cuando estaba lavándose las manos junto a un cliente en el baño de chicos, que el tio se quedó flipando con las convulsiones que le entraban. Y según llegaba a casa, cuando le paró una vecina, otra más.

¿Qué tal te ha ido el día?“, le dijo Cliff riéndose. “Qué hijo puta, esto me lo vas a compensar, la que me has liado. Quítame este cacharro y méteme algo de verdad“, le respondió. Le desabrochó los pantalones a su chico y le sacó la gigantesca barra que tenía dura y empinada entre las piernas. A Aston le encantaba pajeársela y mamarla a la vez, era una barra tan grande y larga que si no hacía eso sentía estar desperdiciando centímetros de polla.

Después de mamársela todo lo que quiso, mientras Cliff seguía inmerso en las utilidades de la curiosa aplicación del controla ojetes, le puso el culo al borde del sofá y dejó que le metiera toda la tranca. Por detrás, a cuatro patas, por delante y para acabar una auténtica regada de lefa. Aston se agachó para recibirla, sacó pecho y dejó que el semen gotease entre sus pectorales.

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