Hostia cabrón! Chucho Martin empalado por las dos gigantescas pollas negras de Devon LeBron y Patrick Grau | Tim Tales

Imagínate que te dan las llaves de una casa, entras y escuchas unos gemidos de lo que tú ya sabes, todos de hombre. Te pica la curiosidad y lo primero que te viene a la mente es una sesión de pajas entre colegas viendo una porno. Pero no, cruzas la puerta del salón y sobre el sofá encuentras a un chaval guaperas entre medias de dos tiarrones negros grandotes y fuertes que está siendo literalmente empalado por los dos pollones gigantescos a la vez. Instintivamente lo primero que se te escapa por la boca es un “hostia cabrón!“, aparte de ponérsete dura a reventar en los calzones y abrirte el apetito.

El cabrón en esta historia es Chucho Martin, que sabe manejarse de puta madre entre rabos gigantes como esos. Dale uno, dos, tres y los que quieras, que ningun se sentirá desatendido. Qué necesidad hay de esforzarse en tragar semejantes mangueras si no van a caberle de todas formas por la boca, por el culo es otro cantar, así que se dedica a deleitarse dándoles un buen masaje con las manos y los labios hasta donde puede, cogiéndolas con las manos, acercándolas a su boca y chupando como un condenado.

Tiene a esos dos machos negrazos para él solo, sus pijas grandotas que apenas le caben entre los dedos. No tarda en hacer lo que mejor sabe, ponerse a cuatro patas y dejar que esos dos sementales empiecen a inundarle el agujero de atrás. Pronto se dan cuenta de que ese culazo es de otra galaxia, de que se lo traga todo como un pozo sin fondo.

Devon LeBron hace la primera incursión y se sorprende al ver lo bien que ese ojal se traga sus 25 centímetros. Por delante Patrick Grau tiene otros 23 de buena carne para darle de comer. Tener un culo tan poderoso y con tanta facilidad para tragar pollas enormes, hace que los machotes se vuelvan como animales salvajes. Su pandero enseguida se convierte en el saco de boxeo para las embestidas de esos dos all star y lo machacan como a una puta.

Las pollas entran tan holgadas por separado, que deciden aplicar la formación de equipo para sentir más placer. Patrick debajo, Devon encima, Chucho en medio, primero uno le mete el rabo y enseguida el otro desliza el suyo por encima del otro para colarse los dos dentro del mismo agujero. Casi 50 centímetros de rabo dentro de su cuerpo, 12 centímetros de diámetro perforándole el ojete una y otra vez. Una guarrada que culmina con esas dos enormes pollas dejando el néctar de sus negros cojones encima de su boca, con la lefa resbalando por la barba de su preciosa carita.

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