Carlos Leao y Andy Star garotos follando a pelo | Fucker Mate

Andy Star vuelve a casa, que no es como si no lo estuviera, que lo han tenido muy bien servido aquí, pero vuelve a la esencia de Brasil comiéndose una de esas pollazas de su tierra natal que antaño le taladraban el culo hasta dejarle un hueco de dimensiones épicas. Carlos Leao lo tiene bien pegado a su cuerpo y ya pasea su barracuda por debajo de su vientre todo lo larga y grande que es.

Lleva un práctico sujetarrabos con cremallera en medio, Andy sólo tiene que tirar hacia abajo y descubrir lo que tanto desea. La polla cuelga como una puta diosa dando bandazos, para salivar como un perraco. Andy se las conoce muy bien, ha tenido muchas como esa en la boca y ahora que está morcillona aprovecha para tragársela entera, que después va a ser complicado, cuando se hinche y se ponga dura.

Andy quierre polla, se pone a cuatro patas dándole la espalda en el sofá, pero antes va a pasar por un baño de babas. Carlos le suelta un escupitajo en el trasero que le embadurna los dos cachetes. Con sus manos distribuye toda la saliva por el pandero y lanza otro gapo adicional al agujerito para empezar a hacerle unos dedos.

Le da una palmadita en el culete y se cambian las posiciones para que le pueda comer de nuevo el rabo. No va a haber botecito de lubricante ni condón. Esto es supervivencia y tienen que apañárselas como puedan. Cuanto más cerdos sean y más babas se dejen el el culo y la chorra, más fácil será todo.

Carlos termina con la polla y los huevos color chocolate brillantes. Se agarra el trabuco por la base y se da unos golpes fuertes sobre el estómago con él para demostrar su fortaleza. Así de brillante, pone al garoto con el culo abierto y se la mete todo lo gorda que es sin condón. Andy nota cómo se adueñan de su culazo y de todo su ser y vuleve al pasado. No está en Brasil, pero como si lo estuviera. Esa polla le mete un viaje a casa.

Los gemidos apagados en parte por la boca de Andy sobre el cojín, animan a Carlos a pegar con más fuerza. A pesar de sus grandes dimensiones, se la mete enterita en un vaivén interminable golpeándole con los cojones en la raja del culo. Unos pedazo huevos que se desplazan hacia adelante y hacia atrás haciendo bien su trabajo y llenándose de pura leche de macho.

Ya lo había dicho, esto es supervivencia y si se acaba el lubricante natural, hay que sacarla, entrar en boxes y volver a echar otro salivazo encima para engrasar la maquinaria. Se pasa con el engrase. Si hubiese un comilón vicioso con la cara pegadita al punto de contacto de rabo y ojete, terminaría con la jeta mojada y no necesitaría lavarse el pelo en una semana.

El culazo de Andy es vicio puro para los pollones. Parece cerradito, pero en cuanto nota el contacto de un buen cabezón, se abre al instante. Tiene inteligencia propia y es bueno en lo suyo, sabe lo que quiere. No hacen falta manos para empujarla dentro. Llamas a la puerta y entras.

Ahora boca arriba, Andy podrá ver a su macho follándole. Mira hacia abajo cuando se la mete y después intenta buscar su mirada que se resiste. Le pone los pies en los pectorales, es un puto provocador y busca llamar su atención, pero a Carlos parece intimidarle que otro hombre le mire a los ojos en pleno acto. Demasiado sagrado lo que está haciendo.

Se la mete como un animal empujando con fuerza. No mide sus propios impulsos, saca el rabo, cierra los ojos intentando contener el gusto pero la mente vence y termina expulsando unos borbotones de lefa por la raja del cipote, espesitos y calientes. Él no quería, pero ya que se está corriendo, se pajea y suelta el resto de la lefa encima de los huevos y el ojete de Andy.

No pasa nada, vuelvo a decir que esto es supervivencia y todo se puede aprovechar. Ahora que aún la tiene dura, se la vuelve a meter con todos los mecos encima. No es saliva ahora lo que lubrica la polla y el culo. Es algo mucho mejor y más suavecito.

En cuestión de segundos Carlos vuelve a estar en forma. Ni siquiera va al baño a lavarse la pija, a Andy le gusta así, brillante y pegajosa con todo el semen encima. Se sienta sobre sus piernas y se la clava por el culo para empezar a montarla. Hunde el culo hasta el fondo. Carlos hace un tiento de cogerle en volandas, pero al final decide relajarse y quedarse a cuerpo de rey siendo pajeado por un culazo.

Hay algo que a Andy le encanta, su posición preferida para correrse. De espaldas a su hombre, se sienta sobre su polla, comienza a saltar y se pajea hasta que le sobreviene el gustillo y suelta todo el lechal, así, con una buena polla inundándole el culo.

Carlos todavía tiene carga de reserva en las pelotas. Esta vez no es por descuido sino a conciencia. Le folla un poco el culo, necesita un tiempo para meterle la segunda, la saca, se pajea duro y le lubrica el culo con una segunda tanda de lefotes. Deja que salgan fuera los primeros brotes y termina de descargarle los huevos dentro metiéndosela de nuevo. Cuando la saca, todavía salen gotas de semen por el cipote. Se lo estruja con la mano, hace que me relama y me haga desear pasarle la lengua por la punta para dejársela limpia.

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