La Familia Polla: Toddy Byers enseña a su hijastro Scott cómo se la mete a su madre | Family Dick

Todavía un adolescente y en plena etapa de la vida en la que descubrir el sexo y todas sus virtudes, Scott Byers había descubierto que lo que más le gustaba era hacer de mirón y pajearse. Ya lo hacía cuando su padre se acostaba con su madre y se la follaba y ahora con su padrastro no se cansaba de hacer lo mismo.

Toddy Byers ya se había dado cuenta pero no quería decírselo a su mujer. Comprendía perfectamente las necesidades de saciar la curiosidad porque él también era hombre y había pasado por ello. Le encantaba follarse a pelo a la madre de Scott sin las sábanas por encima, con los dos cuerpos al desnudo jincando como animales. Entonces, cuando más gemía ella, llegaba su hijo para mirar por la rendija.

Todd seguía follando pero no paraba de mirar de reojo a la puerta. Le ponía cachondo que el hijo estuviera mirando y frotándose el rabo a costa de él. No sabía con lo que el zagal se estaba poniendo morcillón, pero por si acaso era con su cuerpo, su culo y su rabo, se ponía de tal forma que se lo viese bien, abriéndose de piernas y enseñándole la pedazo de butifarra que le estaba endiñando a su madre. Desde luego tenía que reconocer que cuando tenía público se volvía un lobo.

Un día que Scott llegó tarde y borracho a casa, Todd tuvo agallas para contarle que le había visto espiando por la puerta mientras follaba. Lo hizo en plan padre y cabrón, sin lugar a réplicas. “¿Quieres sentir lo mismo que siente tu madre cuando se la meto a pelo y gime como una puta?“, le dijo. Y acto seguido le bajó los pantalones dejándole el culete al descubierto.

No fue para regalarle los oídos lo siguiente que le dijo, sino porque lo sentía de verdad. El chaval era guapo y tenía un culo más deseable que el de su madre, pero ese comentario que no saliese de ahí. Scott no iba a contar nada, se lo prometió. Toddy se enfrentó a un culito con una raja envidiable, muy suave y además virgen. Le paseó al chaval su cipote calentito por toda la raja para que se fuese abriendo y después de unas intentonas, se la clavó a pelo por el agujero.

Primero se lo folló por detrás igual y lo abrazó para que sintiese la ira de un macho, igual que hacía con su madre. Toddy le dio la vuelta y lo puso boca arriba en el sofá. Cuando empezó a gemir, tuvo que taparle la boca para que no armase jaleo en el vecindario.

Scott empezaba a comprender el motivo por el que su madre gritaba tan fuerte y se lo pasaba tan bien cada noche, solo que ahora no estaba como un pajillero detrás de la puerta, sino como parte de aquel espectáculo. Su padrastro tenía una sorpresita guardada. Según le contó, todo esto con la cara desencajada, roja como un tomate y a punto de correrse, su madre nunca le dejaba hacerlo y le propuso si él quería probarlo.

Nada más decir que sí, Todd se la sacó del culo, se puso de pie corriendo sobre el sofá con la polla apuntando a la cara del chaval y dejó caer encima toda su leche. Se sintió especial por darloe a su padrastro algo que no le daba su madre en la cama. Esa noche se fue a dormir borracho y con babas de lefa. Al día siguiente apenas recordaría nada y volvería a las andadas como pajillero espía, sin comprender por qué su padrastro se entregaba tanto follando en la cama mientras él miraba.

Nota: Las imágenes, el vídeo y el texto reflejan una obra de ficción. Los actores no tienen ninguna relación de parentesco real.

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