Controla Ojetes 1: Kit Cohen se la mete a Paul Canon en la entrevista de trabajo | MEN

Ese día no era el despertador el que despertó a Paul Canon para ir a una entrevista de trabajo, sino su novio, que acababa de marcharse esa madrugada y no había podido despedirse como era debido. No iba a poder regresar hasta la siguiente semana y a cambio le había dejado un regalito encima del armario con el que podría jugar imaginando que tenía su polla dentro dle culo.

Era una especie de dildo robusto de color oscuro, no como los de goma, sino completamente duro, más pequeño, algo más gordo y manejable. Paul cerró los ojos, se lo pasó por el cuerpo y se lo metió dentro del ojete dejándolo allí ajustado. Su novio la tenía más grande y gorda, pero aquello le valdría para recordarlo toda la semana.

Con las prisas, su novio no había podido explicarle todas las funcionalidades del juguetito, que disponía de una aplicación móvil con el que poder manejarlo y hacerlo vibrar en diferentes grados de intensidad. Entre eso, que el dildo se estaba haciendo popular y que la aplicación fallaba má que una escopeta de feria e interfería en otros dildos cercanos, Paul se iba a enfrentar a una de las entrevistas de trabajo más inesperadas de su vida.

Se puso guapete y de corbata para acudir a ella. Kit Cohen le saludó al entrar en la sala y comenzaron. Durante toda la entrevista no paraba de tocar el móvil y es que Kit estaba intentando poner en marcha la app para ir dando gusto a su novio desde el despacho. Aplicó el primer grado, el segundo, le extrañó que el chaval al que estaba haciendo la entrevista se comportara de forma extraña, pero continuó apretando marchas.

Pronto se dio cuenta, al darle al máximo, de que no era a su chico al que le estaba aplicando las vibraciones, sino a Paul. El chaval se puso a gemir como si estuviese en medio de una corrida interminable. Kit no se iba a engañar, después de asustarse, le puso cachondo ver cómo ese tio hacía todo eso delante de él e incluso se agarraba a sus manos del placer que le daba.

Después de esa confusa experiencia, los dos terminaron empalmados y necesitados de rebajar sus pollas. Kit aprovechó para contar a Paul la parte que aún no había escuchado sobre aquel cacharro, bueno, más bien le hizo una demostración mientras le comía el rabo a la vez. Sustituyó el controlador por su propia polla. No podía competir con la máquina, pero la máquina tampoco podría sustitur jamás a un rabo de verdad y mucho menos a la leche que explusaba de los cojones.

ENJOY NOW ASS CONTROLLER AT MEN.COM

ENJOY NOW ASS CONTROLLER AT MEN.COM

ENJOY NOW ASS CONTROLLER AT MEN.COM

Close