Camilo Uribe se folla el culazo de Louis Ricaute a pelo y le da de comer lefa | Fucker Mate

Son como la noche y el día y por eso se gustan tanto, porque tienen muchos nuevos placeres por descubrir y porque tienen curiosidad. Camilo Uribe curiosidad por hacérselo con un tio macho con tanto pelo, por saber qué se siente al meter la polla arrastrándola por un ojete peludo y si eso le pondrá cachondo, por descubrir si un tiarrón así de grande la tiene más gorda que él.

Louis Ricaute ya ha lidiado antes con chavales fuertes y sin un solo pelo encima, pero está deseando ver en acción esos musculosos abdominales haciendo crunch cuando él se deje dar por el culo e intuye por experiencia que lo que guarda bajo los calzones es su talla perfecta y que lo va a dejar tan relleno como un pavo el día de acción de gracias.

Se ponen de pie, desenfundan las armas y ve que no se ha confundido. La está notando calentita acariciándole su propia polla y la parte del vientre. Está durísima y el chaval no para de menearla hacia adelante y hacia atrás como si se desviviera por meterla ya mismo. Y cuando hace eso, el que se desvive es él por bajar a mamársela.

Es perfecta, un cilindro gordo y largo que termina en un cipotón de las mismas dimensiones. Le planta con cuidado la mano en la base. Todavía sobra más de la mitad del rabo sin cubrir y eso que su mano es grande. Trata de tragársela entera pero se queda a poco más de diez centímetros de la base. Cuando Camilo lo ve, le empuja un poco con la mano de la cabeza por detrás para que coma. Consigue que arrastre los labios un par de centímetros más pero hasta ahí llega, dejando caer todas las babas del esfuerzo al suelo.

El chaval le da unos hostiazos de polla en la jeta, porque puede, bien sonoros. También le pasea el rabo por los pelos del bigote y la barba para sentir el gusto en el cipote y el frenillo. Baja a su boca y le da un morreo con lengua para descubrir a qué sabe su propia polla mamada. Mientras le besa, le dice que se levanta y se ponga a cuatro patas sobre la cama. Se pone aún más cachondo ese tiarrón sigue sus órdenes sin rechistar.

Ahora tiene ese culazo de frente que la madre que lo parió, está de vicio. Le cuelgan un buen par de bollas entre las piernas. El trasero lo tiene grandote, con un buen par de globos y un agujero que ya se ve que al tio le molan los super dotados. Pero está seguro de que su polla no será una cualquiera más follándole el culo.

Le lubrica el agujero con la lengua mientras coge la polla entre sus piernas y lo pajea suave. A cada lametón, no deja de pensar en la cantidad de tios que deben haberse enviciado metiéndola y sacándola por ese hueco, quizá hasta haberse dejado llevar metiéndole una preñadita. Es un pedazo agujero, pero tiene pinta de ser super apretadito una vez que la metes.

Ese hombretón aún tiene ganas de rabo y Camilo se lo da con gusto. Está acostumbrado a hacérselo con tios más pequeños, que con sus manitas y caras pequeñas hacen que su polla sea más grande todavía, pero hasta con la manaza de un tiarrón así, su polla sigue siendo igual de majestuosa y gigantesca. La intención de Louis es lubricarla con su saliva, ya avisa de que no quiere condones, pero Camilo le empieza a follar la boca y prueba de nuevo a ver si se la puede enchufar hasta las pelotas.

La primera endiñada es espectacular. Louis se pone de espaldas y va doblando las rodillas para coger asiento. Se topa con el capullo, no entra a la primera, pero deja caer el cuerpo y entonces se va hundiendo enterita. Camilo sabía que iba a estar apretado ahí dentro, pero no tanto. Va a taner que poner mucho de su parte si quiere mantener la calma y no correrse a las primeras de cambio.

Louis se queda sin sentarse del todo, una posición que aprovecha Camilo para elevar el culete y pegarle una follada. Mejor así llevando él el control de primeras hasta que se adapte a ese hueco. De vez en cuando se le sale de tan apretadita que está. Ahora sí, después de pasado el primer asalto, le pone a cuatro patas sobre la cama y le blande el culazo con el espadón metiéndoselo hasta dejarle las bolas en la raja.

Otra de las nuevas cosas que descubre Camilo es que con culazos así se ve obligado a batear con más fuerza y movimientos más amplios. Es lo que tiene jugar en un campo más grande, que requiere más esfuerzo llegar de una punta a otra y abarcar todo el terreno. Le hace darse la vuelta y tumbarse boca arriba antes de volver a metérsela y aquí el que ve saciada su curiosidad es Louis, que levanta la cabeza y ve ese cuerpazo y el crunch de sus abdominales esforzándose por meterla.

Camilo hace lo que tiene que hacer. Ha cogido el ritmo con las caderas, la polla no para de entrar y salir y los dos se quedan con las caras pegadas frente a frente compartiendo el gustazo, impregnándose uno del aliento del otro y de los gemidos apagados que salen por sus bocas.

Cambian las tornas y ahora es Camilo el que descansa sobre su espalda en la cama. Lo flipa cuando ese tiarrón se pone frente a él y va bajando clavándose la polla. La ve desaparecer entre sus nalgas y se vuelve loco cuando empieza a hacer sentadillas cascándole un buen pajote porculero. Louis se da la vuelta y lo vuelve a hacer, se vuelve a endiñar la polla y a saltar con fuerza.

No tener el control le lleva al punto de corrida. Louis le sonríe cuando se la saca del culo mientras vuelve a tumbarse boca arriba sobre la cama. El muy cabronazo sabe por experiencia lo que pone a los tios pollones y lo que su culazo sabe hacer con ellos. Camilo no va a dejar que tenga más el control. Delante de él tiene a un tiarrón guapo, fuerte, peludo, con una polla gorda y abierto de piernas para él. Se la mete entre las piernas de unas estocada y aprieta fuerte.

Llega un momento en que se la tiene que sacar, es eso o preñarle. Los dos se quedan pajeándose como monos tumbados sobre la cama. Camilo le avisa de que se va a correr, por si quiere acercarse. Louis se incorpora rápido y pone la lengua en el cipote justo cuando empieza a expulsar leche. Al principio parece un aspersor, después comienza a salirle espesita y va recogiendo cada chorrazo con los labios comiéndosela toda.

Se tumba sobre la cama relamiéndose la leche, tragando y brindándose una paja mientras Camilo le lame el ojal. Ha sido un cerdete y se merece una buena paja. Levanta la cabeza y ve la de Camilo entre sus piernas. Motivos suficientes para decorarse de blanco los pelos del ombligo. Sonríe de felicidad, recién corrido y con el saborcito de la lefa de otro hombre todavía en su boca.

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