Battle Buddies 2: Los cadetes William Seed y Kit Cohen convierten a Bellamy Bradley en la putilla del dormitorio | MEN

Cuando se comenzó a difundir entre los cadetes el rumor de que el instructor se lo había follado en las barracas, es cuando realmente Bellamy Bradley empezó a sentirse como en casa. Y en su casa, él se hacía pajas nocturnas pensando en los rabos que debían tener algunos chicos que le molaban y con los que se había cruzado por el día.

Ahora, rodeado por un regimiento de tios cachas, con el olor a macho que desprendía cada rincón de la habitación de confinamiento en el cuartel, imaginando que estarían soñando con chochitos y tetas y que tendrían todos la polla empalmada, sintió más necesidad que nunca de cascársela.

Miró hacia un lado y otro para asegurarse de que todos estaban dormidos, antes de sacársela por primera vez y empezar a masturbarse. Pero sus gemidos, aunque apagados, no sonaban igual en su habitación a solas que en un dormitorio compartido, por lo que los ruiditos de la paja despertaron a William Seed, que después de saber que el instructor se lo había follado, vio la oportunidad de hacer lo mismo, la oportunidad de meterla en un agujero por primera vez en meses.

Se bajó de la litera con la polla al aire saliéndole tiesa por la bragueta de los calzones, se acercó al chavalito y le tapó la boca para que no gritara al ser descubierto. Joder, después de tanto tiempo, sentir los labios, aunque fueran de un tio, dándole placer al rabo, era como besar el puto cielo. Le quedaba tan ajustada a la boca, la tenía tan grande, que era puro placer metérsela por toda la jeta.

A tomar por culo si los demás se despertaban, esa noche iba a triunfar. Era consciente del ruido que estaba armando cuando le penetró el culo y se lo folló como un animal. El sonido del mete saca, de los gemidos y de los jodidos muelles fueron despertando a todos los cadetes uno a uno. Acabaron todos alrededor de la cama, de mirones pajilleros, esperando su turno para que la boca del novato les diera gusto en la polla.

Bellamy se sintió en su salsa, como una auténtica puta rodeada de un manojo de rabos ardientes por darle toda su leche. Aunque salvajes, entre esa manada de soldados macho parecían respetar al líder. El culo era propiedad de Will hasta que él hubiera acabado. El resto del cuerpo era propiedad de todos y dieron buena cuenta de él soltando encima todo el esperma de sus cojones. Kit Cohen iba a aprovechar la lefa de su líder para meterla él también, cuando el instructor se presentó en los dormitorios.

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