Danny Azcona le come toda la lefa a Diego Summers después de dejarse follar a pelo | Fucker Mate

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A Danny Azcona, aparte de una buena comidita en el agujero, lo que realmente le abría el culito desde el segundo uno era estar delante de un macho imponente de casi dos metros de alto, que le sacara una cabeza, con torso fuerte y biceps musculados, que a poco que aplicara fuerza con los dedos ya le tuviera hecho el hueco para meter la polla.

Se ponía tan sumamente cachondo al ser arropado entre sus brazos, que el instinto le llevaba a querer descubrir el paquete a toda prisa, de ahí que apenas unos besitos después ya andase el cabronazo con las manos buscando entre calzones ajenos lo que más le gustaba, un rabo grande y hermoso, que con la vista selectiva con la que le había dotado la naturaleza, tenía la suerte de que poco tenía que buscar al tirar de la goma de los gayumbos, porque siempre encontraba un trabuco más grande que la hostia.

Entonces tiraba de la goma, la dejaba bajo los cojones del macho, pajeaba suave con la manita notando su consistencia, abría la boca y se tragaba todo lo que podía. Danny era de los de cerrar los ojos mientras la chupa. Eso hacía que la intensidad de la mamada fuera más fuerte. Lo que más le molaba era sentir la raja del cipote resbalando sobre su lengua, eso no había Dios que lo resistiera.

Con permiso de Diego Summers, Danny le hincó un poco los dientes, pero todo fue para una buena causa, anclar los dientes y adelantar un poco más los labios para tragar hasta el fondo. Ninguno se le resistía a esa técnica, todos terminaban soltando un gemido, acariciándole la cabeza por detrás y a punto de descargarle las pelotas encima. Era otra forma de dar amor.

Cuando la tenía bien embaduranada con todas sus babas encima, la dejaba suelta, se ponía d epie poco a poco y durante el trayecto en que se erguían sus piernas, aprovechaba el camino para dejar que el pollón calentito le rozase todo el cuerpo desde el cuello hasta el estómago. La sensación de un rabo poderoso acariciándote era inigualable.

Dejó a Diego sentado sobre el borde de la cama, desnudo frente a él, con la polla gigantesca suelta como una condenada, toda tiesa mirando hacia arriba esperando la boquita que se la comiera. Parecía incluso mucho más grande sin la presencia de los calzones. Sentirla dentro mientras la comía era impresionante, pero verla cilimbreando al viento cuando se la sacaba de la boca, todavía con hileras de saliva colgando entre el cipotón y sus labios, era como estar comiéndose el mejor postre del mundo.

Le sobó las pelotas un poquito, se las palpó creando lechita, se las metió dentro de la boca y las absorbió. No era de los que las tenían colgantes pero el tamaño de los melocotones era pasmoso. Fue en ese momento en el que le suplicó que quería que le metiera por el culo todo ese plátano moteado pero sin condón.

Y así lo hizo Diego, vertiendo desde arriba un salivazo certero sobre su cabezón y ajustándola al ojete. Intentó penetrarle a la primera pero no pudo. No pensaba recular para hacer una segunda intentona, iba a tirar hasta el fondo a ver qué pasaba. Y la magia llegó, el capullo se metió dentro, Danny profirió un gemido de regusto y Diego la enfiló enterita dentro del chaval.

Mira que Danny era sufrido con esos momentos. Hasta se dejaba caer sobre el colchón escondiendo la cara, ocultando el gusto y el dolor, pero era lo que tenía buscarse a machos así de grandes con rabos enormes, que te destrozan el culo y después vives para contarlo y para repetir. Era como tener muchas ganas de comerse un yogur. Tras la molestia de tener que retirar la tapa, lo que quedaba después ya era meter la cuchara y disfrutar todo el rato.

Danny nunca podría dar suficientemente las gracias por el hecho de que los hombres tuviéramos un agujero en el culo. Aquel pollón pasó a formar parte de su ser de tan ajustadito que le entraba. No había cosa más grandiosa que mirar frente a frente a la cara de un hombre que te está haciendo suyo, que la mete y la saca con la intención de darse placer y con ganas de preñarte enterito.

Hubo un momento en el que Diego se dejó llevar y hasta perdió la naturaleza de su ser para convertirse en un auténtico animal follando. Le metió unos caderazos impresionantes empalándole la polla hasta los huevos, se abalanzó sobre Danny dejando caer todo el peso de su cuerpo y se puso a culear perdiendo el sentido. Nunca sabremos si fue una suerte o una desgracia que recuperara la cordura, que la recuperó, porque Danny ya veía la leche correteando entre sus piernas. Poco faltó.

Quizá fuese una suerte, porque eso le permitió a Danny juguetear más tiempo con ese rabo portentoso, sentarse sobre él y hacerle una paja con el culo, un pajote que hizo a Danny estar más cerca del cielo que nunca. Ahora se reía él de todos los que le llamaban bajito en el colegio. Pues que se jodan todos, que mira los bajitos las pedazo pollas que se comen. Pues anda que no había machos enormes queriendo culitos apretados y manos que al coger sus rabos les hicieran parecer más grandes aún por la diferencia de tamaño.

Danny aprovechó la follada que le metió boca arriba para granjearse una paja rápida y muy lechera, con un par de chorrazos calientes que salieron disparados hacia su hombro izquierdo y dejándose los alrededores del ombligo con un charco de lefa.

Diego le sacó el rabo del culo y aprovechó esa lefa haciendo resbalar la polla por encima, como quien moja el pincel en la acuarela. Incluso cogió más con las manos y se embadurnó con ella todo el trabuco para volver a metérsela por el culo.

Después de la guarrada, Diego se tumbó a pierna suelta sobre la cama e invitó a Danny a acercar la cara a su polla mientras se la pajeaba. Danny la tenía a tiro, pollón enorme, mano grandota haciéndose pajote a gran velocidad, piel fuerte de rabo y huevos que no paraban de menearse.

Diego le puso sobre aviso con unos gemidos sin palabras, pero que bastaban para saber lo que estaba ocurriendo entre sus piernas, le puso un brazo por encima sobre los hombros como si fuera un colega, Danny abrió la boca a tope y se llevó el premio de leche fresca con la que no se conformó, porque segundos después se acercó a exprimir el rabo y relamió todo lo blanco que había quedado por allí encima.

ENJOY NOW DIEGO SUMMERS FUCKING DANNY AZCONA BAREBACK AT FUCKERMATE.COM

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