Alejandro Torres y Fabio Toba danzan polla con culo a pelo toda la noche | Fucker Mate

Alejandro Torres creía que eso de conocer a gente de lugares remotos de la que te pudieras enamorar y con la que formar un solo ser era cosa de las series como Sense8 de la que es fan. Le ponía to burraco eso de ver por la pantalla al Miguel Ángel Silvestre pegarse el lote, con lo que le gustaba un tio guapo y bien hecho, con unos labios apetitosos que besar y un mejor culito para ir abriendo poco a poco a base de pollazos hasta reventarle el ojal.

Fue precisamente la noche en la que vio el episodio de la orgía, justo cuando más cachondo estaba, que le tocaba ir a trabajar al local en el que se tiraba bailando para la gente y animando el cotarro toda la velada, cuando conoció a ese otro chico venido de muy lejos, desde tierras indonesias. Fabio Toba era el nuevo chico de la sala que a partir de ese día trabajaría con él.

Ya se avecinaba una tormenta de sexo cuando cruzaron miradas nada más saludarse y se vieron desnudos en el camerino y las duchas antes de salir a la pista. Los ojos de Fabio se abrieron como platos al ver la pedazo minga que Alejandro llevaba campaneando entre las piernas y a este a su vez se le puso morcillona al observar el tremendo culazo de Fabio. Ninguno apartó la vista del otro en los quince minutos que duró un aseo que pareció eterno.

No hizo falta que el jefe del local de moda de la capital les dijera que ensayasen juntos las coreografías. Ya se pusieron ellos de acuerdo para quedar en un piso alquilado cercano y comprobar hasta dónde podían compenetrarse. El primer ensayo ya fue el inicio de algo incontrolable. Mientras Fabio se contoneaba en gayumbos, Alejandro no pudo resistir más la presión de su rabo tirando de la tela, se quedó en bolas y empezó a madurarse la polla al ritmo de la música.

Fabio se tiró a ese cuerpo atlético besando sus tetillas, los pectorales y deleitándose con su tableta de chocolate. Estaba deseando atrapar esa polla loca y devorársela enterita, pero se hizo el interesante y no llegó a tocarla hasta dejarla un poquito más dura, contoneando el culito encima de ella, rozándola con el muslo cuando bajaba, dejándose palpar cada globazo del trasero por las manos grandes de ese tiarrón que trataban de deshacerse de la tela que los cubrían para localizar el agujerito del placer.

No podía resistirse más, bajó el culazo, aplastó bien el pollón y le propinó una pedazo paja rebozando el culo por encima. Estaba super calentita y cada vez más dura y Ale deseando zumbarse su ojete. Le despojó de los calzones, le untó los glúteos de aceite corporal y dejó que bajase depositando su polla en el hueco de la raja simulando la follada venidera. No podía verla desde donde estaba, pero la polla del indonesio era la hostia, un buen pollón que colgaba morenote y gordo, se lo podía ver colgando entre las piernas, vaya cabronazo, lo tenía todo.

Lo tenía todo pero lo que quería era su pedazo polla. Se agachó hincando las rodillas, la arropó a dos manos cogiéndola con cariño, dio un suave pajeo y la cató por primera vez con la boca. Menudo gamberro estaba hecho, apenas le rozó con los labios le puso cachondo y abandonó otra vez la polla para besarle la boca y las tetillas. Por eso se le puso dura al instante cuando por fin se la mamó a boca llena, tragando el cipotón y arrastrando los labios por encima del tronco, come que te come sin parar.

Le besó por encima del rabo y le propinó unos jugosos lengüetazos en los huevos antes de seguir comiendo. Cómo apretaba el muy cabrón los labios al chupar, se la iba a deslechar antes de tiempo. Notó el gustillo dejándole ciego y decidió cambiar rápido a posición vertical a ver si así contenía las ganas. Alejandro tenía una polla descapullada, pero Fabio se las ingenió para hacer de ella una con capuchón. Le agarró el nabo desde la base, apretó fuerte y arrastró toda la piel hacia al prepucio jugueteando con el pitorro.

Lo dicho, ese tio estaba dispuesto a ordeñarle el rabo antes de tiempo. Era hora ya de ponerle a cuatro patas descubriendo su precioso ojal. Menudo culazo, ya se intuía que por ahí habían entrado pollas de grandes tamaños y la suya iba a ser la siguiente. Alejandro se recogió todas las babas y las depositó alrededor del agujero igual que hacía con el lubricante sobre la entrada de su fleshjack, dejándolo lubricadito para penetrar a gusto.

Le pegó unos cachetazos con el pollón sobre al agujero ensalivado para mojarse el cipote y hacer la entradilla. Un primer empujón para abrir el camino con el cabezón, un segundo empujón para meterlo hasta dentro y un tercero para encajar la polla entera y abandonarse al folladón. Se la calzó a pelo sin pensarlo dos veces y notó que ese culo tragón también estaba dispuesto a ordeñarle la polla. En más de una ocasión estuvo a punto de dejarle preñado en las primeras clavadas debido al gustillo que le daba al sacarla del ojete, cuando su rabo quedaba totalmente ajustado.

Dejó que el chaval sintiera sus huevazos cargados de leche en todo el trasero, se los estampó arremetiendo duro y fuerte, clavándole toda la santa polla. Le metió tal culeada que a Fabio se le meneaban los huevos y la polla entre las piernas como un flan. A Alejandro la naturaleza le había dotado del trabuco perfecto para tocar las debilidades de cualquier hombre, un poco curvadito de la mitad hacia el capullo para mayor diversión, porque cuando la metía entera rozaba ese punto que los volvía loquitos. No podía quejarse de dotación.

Alejandro regresó a sentarse a la silla donde antes Fabio danzaba sobre su rabo, solo que ahora en lugar de ponerle cachondo, se estaba sentando encima de él, ensartándose toda la polla dentro. Frente a frente, con el culo tragón amasándole el nabo, con el pollón morenote y gordo de Fabio y sus generosas pelotas bailando y deslizándose por sus abdominales, aquello eran dos en uno solo, como en su serie preferida, culo y polla unidos para siempre.

De tanto saltar, a Fabio comenzó a ponérsele dura y la cosa se puso cada vez más interesante, porque a Alejandro le molaba sentir el cabezón duro y gordo del chaval masajeándole la tableta. Era una de esas guarradas inesperadas por las que follar merecía la pena. Hasta pensó en sacársela, ponerle el culo y probar la puerta de atrás. Si ahora estaba aguantando más era porque ya había conseguido hacerle un agujero y le entraba como un guante. La tremenda presión que las paredes del culo ejercían sobre su polla ahora se habían convertido en un masaje parecido al de una mamada, un poco más fuerte.

Estaba decidido, iba a empotrarle el culo sin parar y si notaba el gustillo que lo dejaba ciego no iba a frenar, le soltaría la semilla donde pillase. Le penetró el culo arrastrando todo el rabo dentro, hasta las mismas pelotas. Así una y otra y otra vez sin parar. Sin duda su polla que entraba y salía no lo hacía sólo con la ayuda de la saliva que le había dejado, algo de precum ya llevaba encima. Estaba  apunto de abandonarse y hacerle un bebé allí mismo cuando un punto de cordura le cruzó el pensamiento.

Quería recordar esa cara con toda su leche encima, que al salir a la pista la noche siguiente, pudiera aguantar la jornada cada vez que le mirase, recordándola disfrutando con sus mecos. Fue así como se la dejó, lanzando a tiro limpio desde lejos nada más sacarle el rabo del culo, soltando unos escupitajos de leche que bañaron la cara, el pelo y el cuerpo entero de un Fabio que alucinaba con la cantidad de semen que lanzaba sin parar el colega. Y encima, todavía corriéndose, se la metió de nuevo por el culo para dejar que él se brindase a su salud un buen pajote con todo el pollón corrido dentro. Prometía que estos dos iban a tirarse bailando y follando montones de noches.

ENJOY NOW ALEJANDRO TORRES FUCKING FABIO TOBA RAW AT FUCKERMATE.COM

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