Diego Summers y Andy Star rinden homenaje al estadio rojiblanco con una follada a pelo | Fucker Mate

Ahora que les habían cerrado el estadio, a ver dónde iban a pegarse el lote. Mientras que el resto de la afición rojiblanca presenciaba los segundos 45 minutos del partido de liga en el Vicente Calderón, Diego Summers y Andy Star acudían a otra cita futbolística en la que también se jugaba un partidazo y había goles, pero no sobre el césped ni con porterías, sino en los vestuarios una vez sorteada la seguridad.

Preferían hacerlo en el segundo tiempo porque así podían follar entre la ropa sudada que habían dejado por allí tirada los futbolistas en el descanso, en un ambiente con olor a macho. A veces se metían en las duchas y se ponían cachondos pensando en los montones de rabos que se contoneaban bajo las alcachofas que soltaban agua caliente, aunque preferían hacerlo en el suelo, entre el olor a camisetas y calecetos. Lo de Andy era vicio puro. Antes de correrse, necesitaba coger los gayumbos sucios de Koke, se los esnifaba rebozándoselos por toda la cara y los colocaba a tiro de su rabo lefándolos enteritos. Ya recogerían todo aquello los utilleros sin saber qué coño era ese pringue.

¿Qué iban a hacer ahora este verano, durante los meses en hiatus sin liga y hasta que se construyera el nuevo estadio? De momento seguir follando y rindiendo homenaje al equipo, quedando cada día en un hotel de la ciudad, llevando sus gayumbos estandarte, blanco Andy y rojo Diego, una forma de no perder el espíritu futbolístico, aunque echarían de menos una temporada ese olor tan particular a hombre que les impregnaba las napias y cada follada de un placer indescriptible.

Aun en otro lugar, la química entre los dos no variaba ni un ápice. Con unos arrumacos y besitos por el cuello y su mano grandota arropando el pandero y deslizando un dedo gordo por el agujerito, Diego conseguía que Andy cayera rendido en sus brazos. Andy, fetichista hasta la médula, intercambiaba el olor a paquete de Koke por el de los sobacos de Diego. Los besos que se daban no eran normales que digamos, cada vez que acercaban sus bocas, era como si quisieran lamerse y comerse a la vez con unas ganas bestiales.

Tanto roce acabó por ponerle a Diego la trompa tan gigante que estaban a punto de reventarle los calzones, tenía una tienda de campaña montada de un tamaño descomunal. Andy le bajó la goma lo suficiente para sacarle el cipote y un par de centímetros de rabo. Riquísimo y gordo cipotón brillante rellena bocas que no tardó en chupar como un helado italiano de cucurucho. Poco a poco se la metió cada vez más dentro de la boca y desplegó la goma de los gayumbos hasta descubrirle toda la polla y los huevos.

Siempre tenía que emplearse a fondo para tragarse ese pedazo de nabo. Intentaba no morder, pero después de haber comido hasta el tope, hincaba los dientes cogiendo agarre para poder deslizar los labios y tragar un poquito más. Cuando estaba morcillona y atraía los huevos con una mano hacia su barbilla, conseguía comérsela enterita, pero con la polla completamente dura, la tarea era imposible, por mucho que a Diego le diera por follarle la boca con una culeada suave.

Para Diego, besar el culito de Andy era como estar en el séptimo cielo. Se le ponía a cuatro patas con el trasero blanquito en pompa, acercaba los morros al ojete y metía su inocente lengua dentro, lamiendo despacito y con la punta. Se ponía cachondo porque siempre que veía ese agujerito, no se explicaba cómo después daba tanto de sí como para tragarse un pollón tan gordo como el suyo, así tan virgen como parecía, tan cerradito.

Daba igual lo que pareciera a simple vista, la realidad es que tragaba de puta madre y le quedaba tan ajustadito como un calcetín a medida. Con el ojete bien de babas, subió dando besitos por el cachete del culo, la espalda y lo abrazó fuertemente antes de meterle toda la polla dentro y sin condón. Andy nunca se acostumbraba, era tan grande aquello que siempre terminaba soltando un gemido de los grandes al notar el capullo abrirse camino dentro de él.

Cuando su macho le penetraba el culo, era como tener a un animal con doble personalidad encima. Tan pronto se ponía a culear a toda marcha agarrándole de los pelos o le apretaba la cabeza contra el colchón y le tapaba la boca para acallar los gemidos, como se acercaba y lo abrazaba con cariño. Una buena señal de que se volvía loquito poseyendo aquel culazo.

En la habitación reservada ese día, no tenían una ducha espaciosa como para simular lo que hacían en los vesrtuarios del Calderón, así que Diego le puso de pie contra la pared castigado por malo y le metió toda la trompa zumba que te zumba. A Diego siempre le quedaba una sensación extraña, que por mucho que le zumbara el ojal, nunca sería suficiente para ese culazo tragón, por eso se la clavaba con tantas ganas y hasta los huevos.

Cuando se la cabalgaba y se ponía a saltar sobre su polla, Diego a veces tenía que mirar para otro lado a no ser que quisiera preñarle. La visión de ese culete blanco pajilleándole el rabo a base de saltitos, era demasiado. Si miraba el punto de contanto, se ponía tontorrón, como si su polla estuviera atrapada sin poder salir de ese agujero. Cuando se le ponía de frente, la cosa iba a peor, porque era tan irresistiblemente guapo y encima dejaba su colgante deslizándose por su torso, que aquello tenía pinta de acabar pronto, por lo menos para Andy, que cada vez pronunció más los saltos hasta que empezó a salirle la leche de los huevos y pringó todo el torso de Diego de color blanco.

El cabrón no paró de saltar hasta que le salió hasta la última gota de semen por la picha. Andy no era el único con fetiches. El de Diego era meterse un pajote con un tio que le pudiera toda la entrepierna encima de la cara. Así, con los morros llenos de rabo, huevos y un buen culo encima de la jeta, se metió un buen lechazo en el lomo. Una follada en honor a los rojiblancos, esperando con ansias poder inaugurar pronto el nuevo estadio como se merecía. Pero para eso aún faltan unos meses.

WATCH NOW DIEGO SUMMERS FUCKING ANDY STAR BAREBACK AT FUCKERMATE.COM

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  • bocajr22_

    Una pasada de escena, tío. Summers es un macho empotrador nato con un rabo que te hace babear al instante y Andy Star es un pasivo la hostia de cañero. He tenido que correrme viéndola, chaval. Ahora tengo duda de en cual de los dos lugares me molaría estar… Voy a verla otra vez a ver si me decido!

    • jaja, yo mejor que ponerme en lugar de uno o de otro, preferiría estar con los dos a la vez xD

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