Carlos Leao y Patrick Dei se follan a Andy Star le lefan la jeta y le preñan el ojal | Fucker Mate

Cuando uno está lejos de su tierra, empieza a echarla de menos. Andy Star ya lleva unos meses en España y le está empezando a entrar la morriña de una cosa en concreto, que no es que le falte aquí ni mucho menos, pero echa en falta el calor de un buen pollón brasileño que le infle el culo a base de unas buenas culeadas al ritmo al que está acostumbrado. La samba es la samba y su culazo tragón ya no quiere otra cosa que no sea una polla de dimensiones descomunales, porque ya se ha malacostumbrado a agarrar pijas del grosor de latas de pringles y a que le revienten el culo.

Por suerte a poco que busca y con la variedad cultural que tenemos, no le cuesta encontrar a su parejita brasileña que le caliente la cama. Carlos Leao es perfecto, un machote fuerte de los que tiene pinta de empotrar culos hasta partirlos en dos. Todavía no le ha visto la polla, pero le basta poner la mano en el paquete para saber que lo que tiene ahí guardado es muy pero que muy grande y va a saber nutrirle en todos los aspectos.

Con los pantalones fuera, los dos se quedan en gayumbos sobre la cama. La huevera de Carlos le delata, lo que tiene ahí no es normal y a Andy se le está empezando a hacer el culo pepsi cola. Al ir creciéndole bajo los calzones, se ve que el rabo ha adoptado una forma extraña y zigzagueante, luchando por salir en libertad, pero pronto Andy se la endereza hacia un lado y la admira en toda su inmensidad. Todavía no ve carne, pero la forma y la largura, llegando hacia más allá de la cadera, le está volviendo loquito.

Carlos ve que el chaval está empezando a morderse los labios deseando comérsela. Se pone de pie dejándole sus partes a la altura de la cabeza. A Andy le gusta el jugueteo, aunque por dentro se muere de ganas por sacársela y empezar a mamar como un pollo. Se acerca la forma del cipote a las napias y esnifa profundamente el olor a polla poniéndose más cachondo. La sacada de rabo es espectacular. Tira y tira de la goma de los gayumbos y la pedazo culebra que sale es gigantesca, parece no tener fin.

Le come la vista al cabrón, que la mira fijamente como pensando que no puede ser posible que la tenga tan enorme, y eso que ha visto muchas y bien grandes en su tierra. Debe ser que ya no estaba acostumbrado. Se la lleva a la boca y comprueba que todavía no está dura del todo, que queda trabajo por hacer. Sigue chupando mientras le baja más los calzones para sacarfle los huevos, unos huevos enormes que deben secuestrar leche a mansalva.

Si ya creía que era grande, para su sorpresa, tras unas caladitas, comprueba que la cosa sigue creciendo más y más, hasta darse cuenta de que su cabeza está a casi treinta centímetro de la base del rabo y que se encuentra chupando una de las pollas más grandes que ha visto en su vida. El poco tiempo que le deja chupar antes de ponerle a cuatro patas y enchufarle la polla por el culo, merece la pena para llevarse el saborcito de rabo brasileño en la boca.

Andy Star fue bastante selectivo a la hora de buscar piso. No necesitaba sólo un compañero para pagar el alquiler, quería que ese compañero de piso fuera también un suplemento de lo que necesitaba y encontró en Patrick Dei al chico ideal. No era de su tierra pero tenía un buen trabuco y sabía menear las caderas con mucho ritmo. Patrick ya estaba al tanto de lo que Andy necesitaba, por eso no le sorprendió ver sobre la cama a su novio de follada con un maromo brasileño con un pollón kilométrico acoplándose en toda la raja de su culo.

Solían pasearse en pelotas por la casa y Andy, al ver de lejos que Patrick estaba mirando y empalmó enseguida, le invitó a unirse a la fiesta para que compartiese y comprendiese por qué necesitaba un trabuco brasileño enorme. Sin conocerse de nada, los dos formaron un tándem perfecto para petarle el culo por turnos. En un abrir y cerrar de ojos, Andy se convertía en la putita de en medio a la que los dos iban poniendo mirando hacia un lado y hacia otro para enchufársela sin condón.

En un giro de los acontecimientos, Andy vio cómo Carlos le sacaba la polla de la boca, se ponía de pie y le daba de comer a Patrick que se infló los carrillos a base de bien. Parecía que Patrick estaba empezando a entender por qué su compañero de piso echaba de menos esos pedazo rabos. Después de dejarle probar la gloria, Carlos volvió a ponerse de rodillas, volteó a Andy y le calvó el nabo a pelo con las babas encima.

Le daba tan fuerte por el culo que Andy se colgó literalmente del cuello de Patrick, al que no le quedó otro remedio que acallar los gemidos de su chico con unos cuantos besos. Era flipante la forma en la que se amoldaba ese pollón grueso a la forma del ojete, casi parecía magia ver algo tan largo y gordo insertarse ahí dentro, se quedaba super ajustado y encima como plus, le estaba dando una buena tunda en el pandero con los cojones.

Tenía que pasar en algún momento. Aquella habitación paso de una putita de culo tragón y dos machos empotradores a tener un macho empotrador y dos putitas con el culo abierto. Patrick abrió el culo como el que más al brasileño al que no conocía de nada. Se colocó encima de su compañero de piso y de pronto Carlos tuvo a su disposición dos culazos para hacerse hombre, uno encima del otro como una tarda de cumpleaños de dos pisos.

Carlos se puso en pie y se folló el nuevo ojete sin bajar el ritmo ni un ápice, asoplando perfectamente toda la polla dentro, soltándole unos buenos manguerazos y unos cachetazos de huevos en todo el pandero igual que antes hizo con Andy, que ahora esperaba su turno debajo con el ojal abierto. A pesar de haberse metido algún que otro dildo jugando con su compi de piso, Patrick no estaba acostumbrado a esos tamaños y sus gemidos dejaban claro que estaba descubriendo un mundo nuevo.

Lo de Patrick era vicio puro, le encantaba estar al plato y a las tajás. Por una parte necesitaba reventar el culo a su compi y por otra no podía evitar desear que le dieran por el culo, así que con tantas buenas pollas y culos tan tragones, a Carlos se le ocurrió la idea perfecta, hacer un pincho moruno ensartando a Patrick por detrás con su polla mientras este a su vez ensartaba el culo a Andy, un montadito de rabos y ojetes perfecto para crear caldo de cultivo en los cojones y dejar las pollas a punto de reventar leche. Al menos un poco tenían que haber soltado sin querer, porque con el tiempo que llevaban sin lubricarse los rabos con saliva, los rastros mojados que recubrían los manubrios y las entradas de los culos, tenían que venir de alguna parte.

Le metió una follada tan bestial por detrás, que a Patrick se le salió el rabo del culo de Andy y se le quedó empitonado hacia abajo sobre su cuerpo. Patrick no sólo podía notar la fuerza del rabo colándose dentro de él, sino que los cojones de Carlos le estaban dando un buen masaje por la parte inferior de su polla y chocando con sus propios huevos. El intento de pincho moruno y trenecito se quedó en eso, en un intento, porque aquello seguían siendo dos culos penetrados por turnos y sin piedad.

Ahora que Patrick ya conocía el por qué de la necesidad de polla brasileña, retornaron a sus orígenes, dos machos y una puta que no paraba de montarse las dos pollas, primero sobre una y luego sobre otra, insertándose los pollones de esos dos caballos desbocados. Montado sobre el rabo brasileño, a Andy le subieron los calorcitos y el gustillo a la cabeza y se corrió encima del muslo de Carlos.

Andy colocó la cara entre los dos rabos que no paraban de pajearse encima de sus narices. Carlos fue el primero en meterle una buena descarga de lefa, propinándole un lechazo que le dibujó una línea del pelo a la barbilla en toda la jeta. La intención era que los dos le dejaran la cara dibujada, pero a Patrick se le ocurrió una guarrada mejor. Puso a su compi de vuelta a cuatro patas, le metió la polla y no se la sacó del culo hasta dejarle una preñada dentro.

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