Viktor Rom se folla a Rebecca Cavalcante una trans con la polla y las pelotas tan gordas como las suyas | Trans500

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No es otro blog gay

Vaya putada, justo el día de su cumpleaños, coincidiendo con el inicio de sus vacaciones, todo contento y con las pelotas bien cargadas dispuesto a afrontar un montón de días en la cama follando sin parar, Viktor Rom va y tiene una discusión tonta con su chica que acaba con todos sus buenos deseos para los días venideros. No le quedó otra que ir a un bar, lo más lejos posible, donde nadie le conociera, a olvidar las penas en un vaso de vodka y con suerte pillar un culito en el que descargar los huevos.

Le pidió a la camarera Rebecca Cavalcante una copa tras otra y a cada minuto que pasaba empezaba a estar más confundido, el alcohol se le estaba subiendo a la cabeza. Largó por la boca más de la cuenta y la camarera se convitió en su paño de lágrimas (y sus tetas en el paño de semen de su polla). La vista se le iba sola a las tetorras y al enorme culo. Ella salió de detrás de la barra y Viktor dio rienda suelta al macho que llevaba dentro. No era su cama, pero allí sin clientes era como estar en la intimidad de casa.

Le quitó la parte superior del vestido y empezó a mamar teta. Al llegar al culo y colar la cabeza entre medias, se dio cuenta de que algo no cuadraba. Entre las piernas no tenía un chochito, sino unas pelotas y un pedazo pollón morenote tan gordo y grande como el suyo. Estaba tan caliente que siguió adelante, además no era la primera vez que tocaba una polla y aquella tenía el mismo tacto que la suya, el mismo tamaño. La pajeó y no podía dar crédito, quizá estaba demasiado bebido, pero juraría que era igualita que la suya. ¿Qué posibilidades había de ir a un bar al azar, follarte a la camarera y descubrir que era una trans pero que además su polla fuera tan parecida a la tuya?

Se la folló metiéndole todo el trabuco y no paraba de mirarle el rabo y las pelotas. Sintió el contacto rugoso de los cojones en su estómago y eso le excitó más, para poder meterla con más ganas si cabe. Le moló lo apretada que quedaba su polla dentro del culo, ese agujero por el que su novia nunca le dejaba pasar. Quizá iba siendo hora de probar otras cosas para sentirse feliz y completamente realizado follando. Se corrió como nunca sobre las tetas de la camarera, que se puso el vestido como si nada, con todo su semen encima, dispuesta a atender a los siguientes descarriados que aparecieran por allí, con olor a macho encima.

ENJOY NOW VIKTOR ROM FUCKING REBECCA CAVALCANTE AT TRANS500.COM

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