Por el día es el padre de familia que va a trabajar a la oficina con su traje y su corbata, el que a la hora del almuerzo se echa unas carcajadas, tomando un café con los colegas del curro, cuando uno cuenta que se ha tirado a la jefa o a una compañera y cuando el más guarrillo del grupo no para de hablar de peras y culos, el que cuando va al baño, intenta mantener la compostura cuando tiene a dos maromos a cada lado sacándose la picha de la bragueta para mear. Y mientras Rogue Status se echa esas risas y esas meadas con tanta camaradería, sus compañeros no saben que en lo que en realidad está pensando es en tragarse todas sus pollas juntas.

Porque por la noche y cuando le pica, se convierte en el pasivo vicioso con el culo más tragón de todos. Entonces abandona el traje y se queda en pelotas en la habitación con todo el pechámen peludo al descubierto, esperando a que llegue su cita, una cita que trae siempre entre las piernas el mejor material, un buen nardo que le sirva para llenarse las manos, la boca, el culo y complete su círculo vicioso. El que cambia las risas por besos y el que ya no tiene que desviar la mirada hacia el frente cuando tiene la polla de otro hombre empalmada y dispuesta para comer.

Esta noche, mientras su chavala y sus hijos se fueron a ver la cabalgata de reyes, él fue a buscar su propio regalo. Sabe que hasta él mismo se ha pasado eligiendo al tio, un buen macho llamado Viktor Rom que si ya en la foto del perfil que buscó le parecía bueno, en vivo y en directo le deslumbró, además de por su porte, porque el rabo que tenía era descomunal, lo más grande y gordo que había visto nunca. Eso le hizo ponerse como una perra. Y si se lo esperaba paradito, de estos que se enorgullecen tanto del tamaño de su nabo que esperan que sea el otro el que baje a chupársela, estaba muy equivocado. Viktor no era de esos, al contrario, atacó como un perro de caza y no paró de proporcionarle caricias con las manos y la boca ocupando cada parte de su cuerpo.

El tio babeaba y todo cuando se ponía a succionarle el pezón anillado o cuando le levantaba el brazo y le lamía todo el sobaco. Menudo perraco, si casi podía sentir ya esa lengua abriéndole el culo de un solo lametón. Con tanta saliva natural, hasta podría olvidarse del condón. Eso debía esperar. Lo que había duro allí abajo esperando, era por su culpa y eso le hacía sentirse orgulloso.

Enorme y preciosa, un pollón rellena culos al que iba a rendir pleitesía ya mismo. La rodeó con la mano y se quedó recreándose en el pedazo cipotón, gordo y lustroso. No sabía si se estaba volviendo loco, pero aquel cabezón lo estaba llamando y le decía “cómeme“. Pues atendió a las voces de su cabecita y se la tragó de un bocado sin pensar que era demasiado grande, lo que le provocó unas arcadas espontáneas al tener la polla colándose por su garganta.

Hostias puta, pero estaba tan rica que no podía parar de babearla, ya se acostumbraría su garganta a recibirla una y otra vez. Además no estaba él solo allí para devorar rabo, aquel machote no paraba de soltarle guarradas y follarle la boca con unos buenos meneos de cadera, haciendo que se le saliera toda la saliva jugosa y espesa por los labios colgándole por la barba que parecía que ya se le hubiera corrido dentro de ella.

Nunca se había comido una polla con tantas ganas. La cantidad de saliva que se acumulaba ya entre su boca y alrededor de cada centímetro de rabo era bestial. Mientras se ponía a cuatro patas para que le embistiera, miró lo brillante y gorda que se la había dejado. Ver aquel pedazo de pollón al aire y erecto, tan guapo, le hizo abrir el culo como una perra y ya el aliento, la lengua y el raspado de la barba sobre su ojete terminaron de desplegarle el agujero por completo.

Pocos tios le habían comido tan bien el culo como aquel. Una buena comida tiene que asemejarse casi a una follada, como si te estuvieran metiendo la polla, pero quedándose siempre en el momento gustillo en el que el cipote te acaricia la entrada y hace “plop” colándose en tu interior y conduciendo el tronco hacia dentro.

La sintió entrar calentita y a pelo, tenía el culo tan preparado que entró enterita y al rato ya tenía a ese macho cerdaco tumbado sobre su espalda, rabioso penetrándole el ojal y cubriéndole entre sus muslos. Le empezó a follar tan a lo bestia, que acabó pasando de estar a cuatro patas a estar rendido besando el edredón, mientras ese cabrón no paraba de metérsela sin contemplaciones, soltando barbaridades por la boca y gimiendo como un animal cada vez que le ensartaba la polla.

Estaba flipando y en una nube y juraría que hubo un momento en el que aquel tiarrón le hizo el columpio, usando la unión de su culo y polla como eje y balanceándose hacia adelante y atrás, dejando que la polla entrara y saliese por inercia. Nadie le había hecho nunca aquella guarrada tan imaginativa y nadie le había manejado el culo a su antojo, tanto que parecían formar una unión perfecta. Viktor no dejó de usar su trasero como un juguete de regalo de reyes y le hizo medio avioncito, sin sacarle la polla, quedándose en posición perpendicular y continuando la follada.

Boca arriba, con las piernas completamente abiertas de par en par, teniendo a ese macho haciendo contacto visual con él a escasos centímetros de su cara, escuchando su gemido y notando su aliento de vicioso en toda la jeta, Rogue sintió lo que era el amor. Y ahora que sabía lo que era, quería que aquel hombre le metiera mucho amor por el culo y fue él el que ahora se convirtió en un cabronazo dejando salir a su lado más animal.

Tumbó a Viktor en la cama, le cogió toda la polla con la mano dejándola recta y se la clavó por el ojete. Qué lástima que al día siguiente no pudiera llegar a la oficina a la hora del almuerzo y contarle a sus colegas lo mucho que le gustó hacer esto y la forma en la que se corrió como una fuente, disfrutando y dejando salir la leche de su polla rindiéndose al gustazo que ñle estaba dando el ser ensartado por aquella polla enorme.

No podría contarles tampoco que después se dio media vuelta volviendo a ensartarse la polla y que se corrió por segunda vez, en esta ocasión en el torso de Viktor, que recogió la lefa con la mano y se la llevó a la boca como un puto guarro. Ni de cómo aquel macho le siguió follando el culo hasta que no pudo más y se lo decoró con montones de chorros de lefa calentita para después meterle de nuevo la pollaza llena de semen por el culo.

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