[Lucio Saints] Mario Dura Domenech despierta de su siesta al pollón de Lucio Saints y le saca toda la leche

Un chulazo más rico que un sorbete de limón en verano acaba de mudarse a un cómodo pisito de Madrid. Todavía anda con las cajas de la mudanza dando vueltas por todos los rincones de la recién alquilada casa, pero con el calor que hace no le apetece nada estar caja para arriba caja para abajo sudando como un pollo, prefiere darse a la siesta un ratito descansando de tanta fiesta, que aún le dura del fin de semana. El piso con tanto por colocar parece un puto hervidero, así que para tomarse la relajada siesta abre la ventana para que entre el aire.

No podía haberlo hecho en mejor momento, porque al asomarse, resulta que en la terracita de abajo hay un tiarrón holgazaneando igual que él, solo que el tio ya está dormido y a juzgar por el voluminoso rabo que se le marca en los pantalones grises de deporte, a punto de salírsele por la pata, se lo debe estar pasando de puta madre soñando con los angelitos, o eso quiere creer Mario Dura Domenech y que no sea con las angelitas. Vaya pedazo tranca tiene que tener el tio y encima se ve que la lleva suelta ahí dentro al airecito, sin usar calzones que la aprieten, dejándola crecer libremente. Hostia, anda que no le mola ver a sus colegas así cuando se echan la siestecita, ver ese endiablado movimiento cuando los pollones cogen oxígeno y aprietan la tela hacia arriba, ellos solitos, sin manos que los empujen, ahí apretando por salir a la superficie, igual que los girasoles van buscando la posición del sol, es como si las pollas de los tios fueran buscando un agujero donde colarse y cumplir su misión, si es que la naturaleza es sabia.

Le enseñaron ante todo a ser educado, así que como buen chaval se ve en la obligación de saludar a sus nuevos vecinos, lo que pasa que a este primero tendrá que despertarle y cuanto más tarde mejor. Apenas unos metros le separaban, pero ya está en la terraza común y por fin puede darse el gustazo de posar su mano en toda esa dureza. Claro que sí que la tenía suelta, la polla y los cojones al aire. Le falta mano para sobarle el contorno y la longitud del rabo calentito bajo la tela. Mientras lo hace imagina que se ha metido de lleno en su sueño y ojala sueñe con un tio acariciándole el nabo, porque cuando logre hacerlo despertar, no quiere que lo rechace.

No puede creer lo que está tocando, demasiado grande para ser verdad. Como un velo entre le sueño y la realidad, decide cruzar esa fina capa transparente, le mete la mano por debajo de la pata del pantalón, le coge el palo y empieza a pajearle. Cuando nota que el chico se mueve al cascársela, por un momento teme que empiece a zumbar lefa por el rabo. Sabe por experiencia propia que en los sueños húmedos, la mínima caricia sirve para descargar la pija, aunque tampoco le importaría que lo hiciese sobre su mano. Ya con tocarle el pollón está más que satisfecho, pero quiere más si puede.

Por si acaso estuviera soñando con una piba, tiene que aprovechar ahora que está dormido, necesita actuar con rapidez antes de que despierte, ver con sus propios ojos lo que su mano está tocando. Lentamente retira hacia arriba la pata del pantalón y va dejando salir por ella un rabaco gigante y morenote. También le retira la parte media y le saca los cojones y se la pone empinada, preparada para chupar. No sabe por dónde empezar a comérsela, así que le planta la lengua encima y la saborea. Como el girasol buscando su posición, esa polla ya ha dejado de moverse sola, por fin ha encontrado un poco de calma al encontrar el contacto de una boca que le dé caricias.

No le importa que su boca se convierta en el coño de una tia en los sueños húmedos de un chico, tampoco le molesta la idea de que en cualquier momento unos chorros de leche calentita puedan inundar su garganta sin previo aviso, es más, esa posibilidad le pone super cachondo. Se la mete dentro de la boca intentando tragarla entera, se la pasea por el bigote, siempre jugando con esa posibilidad de que algo blanquito empiece a manar por el cabezón. Se da cuenta de que el tio tiene aguante, porque a algunos de sus colegas cuando se lo hizo tardaron cero coma en plantarle el jarabe y mientras las pollas aún estaban rezumando leche, él corría a su cama con la boca pringando y los otros se quedaban pensando que era el típico amanecer mojado, eso sí, un poco extrañados al ver sus rabos fuera de los gayumbos.

Cuando uno conoce a un vecino, lo normal es abrir la puerta y encontrártelo, saludar, qué tal, montar en el ascensor, hablar sobre cómo anda el tiempo. Lo último que se pasa por la cabeza de Lucio Saints al abrir los ojos y despertar de su profunda siesta, es que va a tener a un pibón machote y atractivo enganchado a su rabo. Para hacerse el interesante, le retira y pregunta extrañado qué está haciendo, pero la convincente explicación del chaval termina por ablandarlo y decide que debe dejarlo seguir mamando polla.

Le ve con tanta hambre que termina enganchándole la cabeza con las manos y follándole la cara, insertándole todo el tronco hasta perforarle la garganta. Con otro quizá hubiera tenido un poco de compasión y hubiera hecho un respingo con el culete retrayéndolo al sentir cómo su cipote empezaba a taladrar el tope, pero con este que parece tan echao palante y decidido, necesita traspasar esa barrera por fin, así que deja el culo firme, le coge de la cabeza y le atraviesa de lado a lado ahogándole de gusto. Nunca la había metido tan profunda ni al chaval se la habían metido tan adentro.

Tanta comida necesita un buen trago y Mario por fin va a hacer que esa polla se corra sobre él. Cuando un tio te implora que le des leche con tanta sed, abriendo la boca y sacando la lengua como un perro esperando el chorro de agua saliendo por la manguera, la polla conduce al cuerpo hasta situarse encima de la cara, apuntando con el cipote hacia la boca. Lo que sale del rabo es una delicia, un primer chorrete en la comisura de la boca pringándole la barba, otro dentro de la boca y un montón de lefazos más, todos espesitos rociándole la barbilla, la cara y el cuello, una merendola para correrse. Le mete tanta leche que Mario echa espuma blanca por la boca el cabrón, una puta guarrada.

Para que el chaval se vaya contento al pisito de arriba, Lucio le va a dar a probar el pollón por el culo. A cuatro patas que lo tiene, se pone de pie sobre él, se lo acopla entre las piernas y se lo zumba a pollazos. El rabo le entra justo, se nota que a Mario le chiflan las pollas grandes como la suya y el ojete ya se le ha hecho al diámetro de los que acostumbran a rondarle. Pero que esté acostumbrado, no significa que tenga que vérselas con miembros tan grandes todos los días y que cuando se sienta sobre una de ellas, tarde un rato en dilatar el agujero desde que sien te el contacto del capullo intentando penetrarle hasta que la siente en su interior matándolo de gusto.

Mario termina literalmente colgado de la mega polla morena de Lucio, con los pies apoyados sobre los muslos y las rodillas, totalmente abierto de piernas y siendo agujereado una y otra vez por el rabo sin poder remediarlo. De esta guisa, el chaval termina pegándose un corridón sobre la pierna y manchando los huevetes de Lucio, que cuando siente que se ha corrido, enseguida le pone de nuevo a cuatro patas, se saca el condón  y se pajea esta vez apuntando la raja de su culo. Y lo bien que se le da pintarlos de blanco por muy grandotes que sean. Mario se va a ir bien fresquito por delante y por detrás. Resbalándole por la base de la bolsa de los huevos, metiéndose por la raja del culo hasta taponarle el agujero, chorreando las últimas gotas sobre los cachetes de su trasero, lefa y más lefa saliendo de la polla y correteando a sus anchas hasta caer al suelo. Lucio no va a poder dormir la siesta tranquilo sabiendo ahora lo que tiene ahí arriba, ese tío sí sabe cómo sacarle la leche, menudo cabrón.

>> VIDEO COMPLETO LUCIO SAINTS DOBLE CORRIDA SOBRE LA BOCA Y EL CULAZO DE MARIO DURA DOMENECH EN LUCIOSAINTS.COM

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