A no ser que estés sólo en casa o todos estén dormidos, es casi una tarea imposible hacerlo, sentarse enfrente del ordenador, ponerse una escena porno, sacarte el rabo y empezar a gozar del placer de una paja como el que se fuma un cigarro. Todos hemos corrido más de una vez el riesgo de hacerlo con la gente danzando por la casa y la puerta cerrada, intentando ahogar los gemidos cuando la leche te sale por la polla para no llamar la atención y la mayoría hemos vivido esa situación tan especial en la que tu puerta se abre de repente y te pillan con toda la polla tiesa, cuando te levantas rápidamente de la silla y pones la excusa de que te estás vistiendo. Sí, con el pito duro y enorme como una espada… da igual lo que digas, esa persona sabe que te la cascas.

En el Boyberry hay un espacio con ordenadores para chatear y ver porno sin tener que preocuparte por puertas que se abren de forma intempestiva, donde sacarte cómodamente la polla de los pantalones y meterte un pajote de principio a fin sin interrupciones. Y no sólo eso, sino que a lo que menos casos harás es a la peli porno en la pantalla, porque otros chavales como tú se la están cascando en otros ordenadores cerquita de ti y no podrás resistirte al placer de ver esos pollones o simplemente ponerte cachondo viendo a un tio de espaldas y el movimiento de su brazo desplazándose de arriba a abajo, intuyendo lo que ocurre en el frente.

Preparaos para asistir a una comida de rabo espectacular, de las de arcada cuando la polla te penetra la garganta y a una de las más maravillosas comidas de culo en el porno gay, de las de meter los morros en una deliciosa raja y frotar con los pelitos de la barba.

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EPISODIO 3

Pepito Grillo era para la conciencia de Pinocho lo que Abraham Montenegro es para la conciencia de todo hombre. Continúa su marcha imparable en el intento de que los tios follen entre sí a toda costa. Tras seducir a Nathan Gear y conducirle hasta el Boyberry de Madrid, dejando que descubra su verdadera orientación sexual por cada pasillo y cada habitación del local, decide embarcarse en una nueva travesura en la sala de informática, conseguir que dos machotes follen como animales y se devoren las pollas.

Su víctima es Jordano Santoro, que está viendo una paja doble con Emilio Ardana y Ronnie Bonanova, al que no deja de susurrarle que hay otro tio detrás de él para que se lo folle. Jordano se deja vencer por su conciencia y echa la vista atrás, admirando a un tio grande y guapísimo, todo un pedazo macho con una pollaca bestial que también está viendo una paja del semental de 25 centímetros Fran Rodriguez en la pantalla.

Lo que ve le mola mucho, la camiseta de tirantes blanquita ajustada perfectamente al contorno de un cuerpazo musculado, brazos fuertes, unas manos grandes dándole a la zambomba sin parar. Con la tienda de campaña montada bajo los pantalones cortos de deporte, se levanta y va directo hasta Scott Carter, se le planta detrás y le acaricia el espectacular torso por encima de la camiseta mientras el tio sigue disfrutando de su paja. Scott siente un bulto enorme y calentito marcándole la espalda y en unos segundos sus manos pueden descansar porque otras le han tomado el relevo para zarandearle la polla.

El chavalote tiene hambre de rabo. Sólo hace falta ver cómo se la coge para saberlo, de la base, apretando con el pulgar para que ese cimbrel se mueva pesado y gordo de un lado a otro, comiéndoselo con la mirada a cada rebote. Conduciéndolo al centro de la sala y apartándolo de la silla, los dos ya saben lo que va a ocurrir cuando Jordano se da la vuelta a la gorrita. Es ese tipo de lenguaje sin palabras de los tios. Lo ha hecho para que no estorbe la visera.

Scott sabe que tiene un pollón muy grande e intenta sondear al chico preguntándole si traga bien. Qué mejor que demostrárselo con hechos. Jordano le posa los dos labios jugosos sobre el rabo, gruesos y perfectos para amoldarse a una pollaza de ese calibre. Para sorpresa de Scott, su pregunta pronto obtiene la respuesta esperada, cuando esos labios van resbalando sin pausa a lo largo de cada centímetro de su polla larga y el chaval termina profiriendo un sonido gutural que sabe a gloria, cuando termina todo el recorrido y para los labios en la base del manubrio. El cabrón se la ha tragado entera!!

Abraham asiste con gusto a la situación que ha creado y se acaricia cuando ve ese pollón pringando de saliva. Jordano se la come como un animal, abriendo la boca de par en par y dejando que Scott se la enfile dentro, poniendo la cabeza de lado y sintiendo cómo el cipote le rellena los carrillos, aprovechando la saliva que le sale por la boca para escupirla encima de su propio rabo que ya se ha sacado de los pantalones. Scott se va calentando por momentos al ver el hambre que tiene el chaval y se planta de pie como un macho dominante de pelo en pecho diciendo guarradas y poniéndose burro cuando Jordano se baja los pantalones por detrás y deja a la vista un culazo de vicio, suavecito y grande, con un agujero hecho a su medida.

Está deseando metérsela y notar cómo esos cachetes se mueven como flanes atrapando dentro su polla, pero no puede resistirse a lo que sucede entre sus piernas, la boquita que sigue hambrienta y más abajo un chavalote musculoso, sus pectorales y ya entre las piernas un rabo tieso que apunta hacia arriba, todo ahí en conjunto para su mirada y de un solo vistazo. Le va a empotrar por todos los agujeros hasta dejarle suave.

Desde atrás con el culo en pompa, Jordano Santoro es como un caramelo a la puerta del colegio, un placer irresistible. Grande y pomposo, con una gran raja e medio para ir descubriendo el pedazo ojete que tiene. Y para alimentar la vista, unos cojones grandotes y un pollón colgando muy cerca. Scott se lo come como se lo tiene que comer, metiendo el hocico hasta el fondo, dejando su cara dentro de la raja y estirando la lengua hasta contactar y lamer el agujero como un perro. Si hay una comida de culo que os gustará ver una y otra vez, esta es una de ellas. Jordano estaba hambriento de polla, pero Scott está hambriento de ojete y se nota, con la rabia con la que se lo come y los gemidos del chaval notando los pelillos de la barbita rozando su culo y la lengua queriendo colarse en su interior.

Los dos están tan cachondos que se ponen a decirse todo tipo de guarradas. Casi no le ha dado tiempo a retirar su boca del ojete cuando Scott se levanta y se lo infla con su pollón. Le empotra con tanta fuerza hasta el fondo una y otra vez sin parar, que el chavalote no tiene tiempo ni de reaccionar, con todas sus pelotas y la pija colgando, rebotando por las embestidas, con ese macho ya sudoroso detrás de él, con su rabo enorme tan bien adaptado al contorno del interior de su culazo que ya no hay quien lo saque de ahí.

Cuando un tio grandote y duro como Scott Carter toma asiento y te mira, con su cara guapa de macho follador, sudado y con el pelo en el torso decorando unos abdominales fuertes y definidos, con el rabo largo, grande y tieso apuntando hacia arriba, es imposible no querer sentarse encima. Jordano toma asiento y sigue devorándose esa polla con su pedazo culo, gritando como un animal, saltando tan alto y dejando caer su trasero con tanta fuerza que la polla y los huevos le siguen rebotando para delicia de nuestros ojos mientras no deja de ensartarse en esa barra caliente. Aunque le guía al principio para que se la inserte bien, Scott pronto aparta las manos y deja que el chaval se folle solo, admirando ese pandero enorme pajeando su polla. Tiene un culazo de puta madre que traga de lujo, tan bien como su boca.

Si algún chaval entrase ahora en esa sala, tendría que pasar por encima de esos dos tiarrones tirados por el suelo, abandonados al placer del sexo, ahora uno al lado del otro, sudaditos por el esfuerzo, con su cabeza pensando sólo en una cosa, pajeándose las pollas. Scott es el primero en descargarse los huevos, deslizando su manaza sin parar por su larga polla hasta soltarse la leche encima. Me encantan sus manos, fuertes, con dedos anchos, me gustaría que me pajeara mi polla hasta hacerla reventar. Jordano se contagia de la corrida y enseguida se dibuja una mancha blanca en la raja de su cipote que se pone a rebosar lefa.

Abraham continúa su viaje por el Boyberry y hace parada en los glory hole. La que se nos viene encima… pronto esos agujero despertarán con montones de rabos gigantes para mamar y ordeñar hasta saciarse la boca. ¿Preparados para muchas pollas y mucha leche?

… CONTINUARÁ

>> VER VIDEO COMPLETO DE THE CALL OF THE DESIRE, EPISODIO 3 CON JORDANO Y SCOTT EN LUCIOSAINTS.COM

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