Músculos sudorosos por el calorcito, a plena luz del día en el salón. Un tatuaje en un cachete del culo “DeVille 77“, un culo pomposo al que entran unas ganas terribles de echar mano y recorrer toda su curvatura de principio a fin, deslizando los dedos y sintiendo el tacto suavecito del culazo de un buen macho. Todo erotismo hasta que una imagen de frente lo cambia todo y se me pone tiesa la polla de repente al mirar.

Podríamos poner a una fila de tios desnudos con el rabo colgando y elegir plátano como si estuviéramos en una frutería, porque no hay dos formas ni tamaños de rabo iguales. Cada uno tiene su particularidad que lo hace atractivo, algunos son largos, otros muy curvados hacia un lado, otros más gruesos en la base que en el capullo… y ya cuando crecen, la variedad es infinita porque todo vuelve a cambiar de nuevo. Da igual que veas a un tio en estado relajado y creas que la tiene pequeña, que te puedes llevar una sorpresa si sigues chupando, jeje.

El pedazo pollón de Aymeric DeVille es descomunal y todo un imán para bocas ansiosas de meterse lo mejor dentro. Una mole robusta que cae con todo el peso, super gorda, más gruesa todavía en la parte del capullo, con el ciruelo ligeramente curvado, toda una delicia para los sentidos cuando se está chupando, porque no es la polla normal que entra enfilada y se saca y se mete sin más. Y si además consigues metértela dentro de la boca enterita, hay premio, poder rozar con la barbilla los huevotes enormes y calentitos llenitos de leche que tiene el cabrón, tanto que cuando se queda de rodillas comiendo rabo, le cuelgan entre las piernas bamboleándose como los cojones de un toro, alucinante. Vamos, pa estar todo el puto día dándole zambomba hasta dejarle sin reservas.

Impacto doble cuando se pone a sobar con su nabo la protuberancia que Viktor Rom marca en los calzones y se la empieza a sacar con la mano, otra mole de carne enorme, un rabo tieso de macho que Aymeric enseguida se come con muchas ganas. Viktor siempre está preparado y más si se la comen así con buenos labios y mirándola como si fuera un trofeo. Una polla hecha sólo para campeones que le gusta chupar con mucha lengua y rápido, metiéndose apenas el capullo y despellejándola con la mano a la vez.

Antes de meterle el rabo, Viktor le prepara el culito con un trabajo de lengua. Comerse el culazo de Aymeric es como estar haciendo deporte. Con ese tatuaje de jugador de baloncesto o de rugby, enseguida despierta el instinto sexual, cuando nos hace pensar en las camisetas y en los vestuarios americanos repletos de tios sudorosos quitándose la ropa. Agarrarle cada globazo es como agarrar un balón. Sabe que ha aprobado cuando se la encasqueta y entra suave como la espuma, totalmente a pelo. Tras unos meneos de cadera intentando avanzar, es Aymeric el que se pone en plan burro, echa el culazo hacia atrás y de repente deja a Viktor descolocado, con su polla totalmente dentro de ese agujero. A partir de ahí no tiene ninguna compasión por él, se la clava de arriba a abajo por completo y le monta como un caballo en plan salvaje agarrándolo del arnés, haciendo que le reboten la pola y los huevacos más que nunca.

Ver a Viktor Rom aplicando fuerza por detrás con su culazo potente o por delante tan macho y decidido, arremetiendo con toda esa musculatura, impone un huevo. Es la clase de chulazo ante el que se nos pone dura al instante, ante el que pocos dudarían en abrirse de piernas y verle empotrar de esa forma con un pollón tan grande, asusta tanto como nos pone cachondos a más no poder. Perfecto para dejar que te la meta, estirar los brazos y agarrar sus caderas o posarlas en su culo mientras notas su vaivén y la barra caliente inundarte el culo.

A pelo, sin condón de por medio, sin lubricante que valga, un ejercicio de follada de supervivencia donde tienen que aplicar el instinto para seguir follando. Aymeric se sabe el manual del superviviente para estos casos y por eso hace unos parones entre cabalgada y cabalgada para ocuparse de ese pollón enorme, lamiéndolo y rociándolo con su exquisita saliva. Pero el cabronazo no se queda ahí solo, se dispone a sentir lo que no podía ver por detrás cuando estaba sucediendo en su culo. El tio abre la boca todo lo que puede y deja el hueco para que le penetre como si fuese su agujero del culo. Viktor le complace y se la encaja hasta tocar fondo.

Llega el momentazo que había estado esperando, cuando Viktor se sienta como un señor e invita a Aymeric a tomar asiento encima de él, clavándose toda la polla, subiendo y bajando los dos balones por ese inflador gordo y gigante. Y no sólo eso, tan maravilloso es lo que se ve por detrás como lo que se ve de fondo y que Viktor disfruta de lo lindo en primera persona, notando el contacto y el calorcito del pollón y los huevazos de Aymeric sobre su torso cada vez que sube y baja. Es acojonante ver la polla de Viktor entrar por el culo y ahí en el fondo el cipote de Aymeric que comienza a descansar sobre los abdominales de Viktor mientras baja hasta terminar aplastando todos sus huevos y la polla cuando baja por completo.

Es alucinante el sexo entre tios, cómo no nos vamos a poner perros si mientras notas el contacto del cipote de un chaval acariciándote el ombligo, justo en ese momento el tuyo empieza a entrar por su culo. A Aymeric le encanta esa postura, teniendo al macho totalmente encajado dentro, aprisionado entre el sofá y su culo, sin dejarlo escapar. Primero de frente y después dándole la espalda, plantando el culo y casi sin dejarle márgen de maniobra para machacarle, poniéndolo a prueba, obligándolo a meter ese pedazo polla lo máximo posible.

Tras la prueba, Aymeric adopta ya una posición que hace que Viktor saque el animal que lleva dentro. Se le pone recostado sobre la mesa boca abajo, con las piernas y el culo totalmente abiertos, consiguiendo su propósito, que Viktor se le tumbe encima y le empotre la espada como un portentoso caballero, deslizando a la vez su armadura de chocolate por su espalda. Tras esto, Aymeric le vuelve a poner los balones a tiro, esta vez tumbándose boca arriba. Viktor juega con él a hacer diana, sin manos, confiando en su polla, enfilándola hacia el agujero desde cierta distancia, arremetiendo con fuerza y metiendo varias canastas de triple, incluso trabajándose algún que otro mate, rebañando el culo con la polla dentro.

Machacándolo por detrás, consigue que Aymeric suelte toda la leche sobre la mesa, soltando por su gordo cipote un reguero de lefa que sale a presión salpicando por todas partes. Me pongo nervioso cuando una vez corrido el tio se arrodilla y se atreve poniendo la cara, pegándola muy cerquita al pollón, a la paja que Viktor se está metiendo. Ya casi puedo ver la leche surcando su cara. Aymeric ayuda a que salga antes lamiéndole los huevos como un perro. Unos bufidos potentes adelantan lo que está a punto de salir por toda su polla. Acompañada de gritos, empieza a salir leche por el cipote. Aymeric se queda quieto, sintiendo cómo le cae espesita sobre la lengua y los morros, saboreándola, salpicándole en toda la cara y saliéndole por la comisura de los labios hasta caerle el goterón por la babilla. Con los morros bien sucios, le saborea toda la polla como un polo relleno de semen de macho.

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@ fotografía por Mano Martínez

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