[Fucker Mate] Aquiles Paris se folla a Hugo Arias en la Sauna Casanova de Barcelona

Vapor convertido en pequeñas gotas de agua que resbalan por una superficie musculosa, recorriendo el contorno de los pectorales, zigzagueando con dificultad por las curvas estilosas de una tableta de chocolate y escondiéndose finalmente por debajo de una toalla atada a la cintura, prosiguiendo su camino hasta toparse con la base de un delicioso pollón que descansa dormidito y estirado por el calor, con el glande ligeramente tapado por el capuchón de la piel de la polla, rozando la tela de la toalla.

Desde tiempo inmemoriales, desde más allá de la antigua Roma, las saunas han acogido entre sus paredes a aunténticas bellezas de chavales, cuerpos esculturales y todo tipo de rabos, de todos los tamaños y colores. Han sido testigo, y lo seguirán siendo, de miradas furtivas, algunas de envidia sana al ver unos abdominales de lujo y otras de deseo mirando e imaginando más abajo tras lo que oculta la toalla. Otros, aprovechando el momento, han cambiado las miradas por la acción, se han despojado de la única pieza de ropa que los separaba, cruzando la línea entre colegas y haciendo un buen choque de espadas desfogándose a gusto.

La Sauna Casanova de Barcelona está a punto de ver algo guapo y grande sumergiéndose entre sus aguas termales. No sé si terminaréis como yo al verlo, echando el guante a mi rabo y pajeando mientras cierro los ojos y visualizo una y otra vez en mi mente lo que acabo de ver. Aquiles Paris, frente a la piscina, quitándose la toalla blanca y dejando a la vista una pedazo polla larguísima y apetecible que no para de moverse consistente de un lado a otro, robusta, mientras el chaval encamina sus pasos hacia las escaleras y se funde con el agua.

Un lugar perfecto para evadirse del mundo, como estar en un sueño húmedo de estos que cuando te quieres dar cuenta despiertas y apareces mojado. Las burbujitas del agua relajándote el cuerpo y las pantallas gigantes mostrando porno. Aquiles ha ido prontito, le apetece algo más íntimo si surge con el primer chaval que caiga. Y precisamente como caído del cielo llega enseguida uno muy guapetón, Hugo Arias, que se quita la toalla y entra a acompañarlo, tapándose sus partes íntimas mientras baja las escaleras.

Unas sonrisas cómplices dan paso al contacto cuerpo con cuerpo y a ese momento periscopio que me encanta, cuando Hugo se aparta para que Aquiles vaya alzando el culete hasta que por encima del agua empieza a asomarle el rabo. Apenas le ha salido la mitad a la superficie, Hugo ya se la está llevando a la boca para degustarla toda fresquita. Como si fuera un biberón bien rico, el tio no deja de chupar y chupar, ni siquiera cuando Aquiles echa marcha atrás para colocarse sobre el bordillo. La tiene tan guapa que esa boca sigue resbalando por encima acompañándole en el camino.

Durante un breve momento Hugo se la saca de la boca y el pollón cae por su peso hacia adelante, imponente y largo. Es en este momento en el que Hugo es consciente de la erección que le está provocando al chaval y en que se da cuenta del impresionante tamaño del rabo que tiene frente a sus narices. Se la agarra por la base meneándola como si fuese un pollón de gelatina y sonríe a sabiendas de lo que va a disfrutar.

Aquiles lo atrae hacia su cuerpo de tal forma que con la mano pueda llegar hasta el culo de ese chico, hasta poder rozar con la yema de los dedos el ojete. Para hacerle un mejor trabajo, lo deja a cuatro patas entre el bordillo y las escaleras y se pone detrás de él con la cara frente a su culazo, agarrando cada cachete con una mano y volviéndose loco cuando comprueba lo cerradito que tiene el agujero. Le rebaña con el dedo por dentro sin parar haciendo que gima de gusto, imaginando que es su polla la que se abre camino, bien apretadita resbalando centímetro a centímetro hasta penetrarle por completo.

Ya fuera del agua, arrodillado con el culo abierto de par en par y el rabo colgándole entre las piernas, Hugo continúa alimentándose con el pollón de Aquiles. Se le hace la boca agua y lo impregna con un montón de saliva, haciendo que cada vez que sale por su boca quede a la vista un rabaco largo, duro y brillante que lo hace sonreir una y otra vez, como para no alegrarse con esas vistas. Sabe también que tiene que prepararlo a la perfección para que pueda penetrarlo más cómodamente y cuanta más saliva, más fácil será. Hugo le prepara el rabo y Aquiles coge después el mando preparándole el culo.

Es un tio experimentado y sabe cómo hacer que un ojete así de estrechito se abra ante su presencia. Lametones, el contacto de sus labios contra los bordes del agujero, saliva, el dedo pulgar hasta el fondo, meneo de globos y besitos, no escatima nada con tal de que después por ese ojete pueda meterle toda la caña. Hugo le vuelve a comer el rabo ya más por gusto que por necesidad de prepararlo. Una polla tan guapa no se ve a menudo y casi siente que tiene que saciarse la boca antes de dejarse follar. Ya ni con la boca puede hacerse con ella entera, ni siquiera echándole una mano encima, con la que apenas tapa ni una mitad del rabo, quedando más de la otra mitad al descubierto mientras con la boca cubre el cipote.

Le encanta pajearla hacia abajo y admirarla en toda su longitud, soltarla y enfilar el cabezón hacia su lengua para recogerla con mucho gusto dándole cariño. No para hasta conseguir metérsela hasta el fondo de la garganta, dejándola ahí unos segundos gloriosos, con los labios presionando los cojones. Ya está cachondo y preparado para recibirla entera.

Cuando se quiere dar cuenta, Hugo ya tiene a Aquiles por detrás bombardeándole el culo con el rabo, con todo el grosor de su polla arrastrándose por esas paredes estrechitas que lo acogen con placer. Menudo folador el Aquiles con esa pedazo trompa. La cara de Hugo ya lo dice todo, cuando hace esos gestos gimiendo, cerrando los ojos y medio sonriendo, una expresión propia de los hombres, casi similar que cuando nos corremos.

Hay culos que engañan. Los ves ahí tan blanquitos e inmaculados, perfectos, con el ojete tan cerradito, que imaginas que meterles tu polla es casi una salvajada, como si cometiese un delito por el simple hecho de imaginar querer reventarlos a pollazos. Pero cuando llega la hora de la verdad te sorprendes, cuando ves cómo ese culazo tierno se traga tu polla como si fuese un pozo sin fondo, desde la punta del capullo hasta la base, casi una locura. El culo de Hugo es una de esas preciosidades lujuriosas, de los que te hacen querer follarlo, de los que te obligan a tener hacerlo por verlo tan inmaculado y bonito y de los que finalmente te sorprenden porque se lo tragan todo, hasta las pelotas.

Ya lo digo siempre, un rabo enorme merece una buena cabalgada, la única forma de sentirlo plenamente, de tener la certeza que te lo has metido entero justo en ese momento en que dejas descansar todo el peso de tu cuerpo, apoyando el culo y sentándote sobre las caderas del otro. Aquiles intenta controlar la situación, pero Hugo le relaja, le echa los brazos hacia atrás y le obliga a dejarse hacer, pajeándole la polla con el culo e incluso haciéndole cosquillas en los abdominales con el cipote de su rabo y dándole unos cachetes cada vez que salta.

Manteniéndose firme y como un buen macho empotrador, Aquiles se lo lleva hasta la mampara de la sauna y se lo folla, primero de pie y después invitándole a tomar asiento, dándole la espalda mientras admira ese precioso culazo aventándose su pedazo polla. Hugo lo disfruta como nunca, arqueándose por completo hacia adelante mientras se pajea su propio rabo. Con tanto gusto termina explotando y soltando lefa por la polla, dejándola caer en el suelo de la sauna.

Aquiles aprovecha su turno para ponerse de pie y sentar a Hugo a tiro cerca de su rabo, sin dejar de pajearse mientras se pone cachondo, metiéndole al chaval los dedos en la boquita. Acompañado de sonoros gemidos de animal, el pollón de Aquiles empieza a soltar escupitajos de leche calentita, los primeros sobre la cara de Hugo, hasta dibujándole el bigote y el resto lefándole todo el cuerpo hasta haber terminado. Hugo sonrie con toda la lefa encima, con todo el cuerpo cubierto de leche. Es increíble, no solo super dotado el chaval, sino que encima tiene buena regada el cabrón.

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