[Lucio Saints] Lucio Saints le mete todo el trabuco a Hugo Arias en “El antenista”

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Que si los bomberos ahí todos en grupo rodeándote con sus pollas, que si el jardinero ese de Mujeres Desesperadas todo buenorro con su tableta de chocolate dándote tema, que si el fontanero con unos biceps de la muerte desatascando las tuberías mientras la camiseta se le levanta un poco y deja al aire los abdominales, el manitas que se agacha y muestra el canalillo de su preciosa raja del culo. Esto de un tio con traje de mano de obra, con oficio y beneficio, nos pone cachondos perdíos y lo seguirá haciendo, no hay más.

Aprovechando que el operador de cable Hugo Arias pasaba por el edificio para hacer unos arreglos, Lucio Saints le ha llamado para que le arregle la tele, porque hace unos días que no puede verla. Esto de que se te joda el vídeo con una peli comprometida dentro es lo peor y sólo hay dos opciones, o mandar el equipo al trastero y comprar otro decente o pasar el mal trago rezando para que mientras te lo arreglan no le den al play y descubran el pastel. Otras veces, el asunto sale que ni pintado, como en esta ocasión, que tocando tocando teclitas del mando y con la cara pegada a la pantalla, Hugo de repente tiene frente a sus narices la escena de dos tiarrones con unos pollones gigantes metiéndose una paja mientras leen unas revistas.

Vaya con el colega“, dice. Dos pollones así y una situación así no se dan todos los días. Al antenista se le suben los calores de la electricidad al ver los rabos. El propietario del piso le ha dejado solo un rato así que, como ya está arreglado el problema, mejor que hacerse otra visita a otra casa, el coleguita ve la oportunidad de cascarse una paja. Fuera chaleco, vestido con una camiseta negra ajustada de cuello de pico y manga corta y pantalones vaqueros, el tio es una belleza super follable. Cuando se desabrocha el botón de los pantalones, ya tiene medio rabo por fuera de los calzones, una polla gorda y cabezona que enseguida se pajea al ritmo de los protas de la escena que está viendo en la tele.

Lucio aparece antes de lo que creía y al chaval no le da tiempo a abrocharse la cremallera. Se lo encuentra sentadito, con los pantalones abiertos, comprobando que el problema ya está solucionado y el tio está viendo la peli. Tras comprobar que a Hugo también le mola el tema de ver porno gay, Lucio lo coge y le mete un buen morreo que ambos acompañan con una agarrada de paquetes bajo los vaqueros y se los rozan, como dos machos que intentan comprobar la potencia de sus rabos, algo así como lo que hacen los alces con las cornamentas cuando luchan. Lo que nos mola a los tios comparar y mostrar nuestra supremacía sobre el más débil o rendirnos ante el más fuerte.

El antenista está como quiere el cabrón, Lucio le quita la camiseta y comprueba que lo que hay debajo es un puto vicio, le soba los abdominales, los pectorales, los brazos y hasta se queda mirando la cara guapa, vaya premio de antenista le ha tocado, el más guapo de todos. Hugo repara en el pedazo bulto que se le marca bajo los pantalones, le baja los calzones y deja salir un rabo de un tamaño descomunal, morenote, gordo y pesado, una tranca tan grande como las de la peli a la que le pega un saludo a medida, agarrándola toda entera con la mano desde la base y pajeándola enterita.

Lucio también le saca el rabo y se quedan los dos un rato desarmando al rival, antes de sentarse en el sofá, abrir las piernas y ponerle toda la polla tiesa para que el antenista le eche un cable ahí abajo donde hace falta. Las babas de Hugo enseguida empiezan a corretear por toda la tranca, desplazándose uniformes por toda la manguera con ayuda de los labios. El chaval intenta tragársela entera pero se queda a un par de centímetros. La forma en la que lo hace es para revolverse de gusto en el sitio, se la mete hasta casi hacer tope y entonces abre la boca, adelanta un poco los labios para coger más cacho, apoya los dientes suavecito como un ancla sin hacer daño y repite la operación, consiguiendo pillar unos centímetros más pero aún lejos de posar los labios en la bolsa de los cojones. Ni Lucio apretando desde arriba con las manos en su cabeza consigue que le entre entera.

Qué tienen las pollas grandes que automáticamente consiguen abrirnos el culo cuando las vemos, es como si comprendiésemos quién lleva el mando. Hugo Arias se queda a cuatro patas sobre el suelo mostrando su culo abierto a Lucio. Preciosa la estampa del macho, cuando se quita la camiseta y podemos disfrutar de todos su pollón gigante apuntando hacia arriba y meneándose un poco, un par de segundos que saben a gloria.

Imaginación al poder, así se quedan los dos deseándose a tope, Lucio tumbado y pajeándose mirándo ese culazo y Hugo meneando un culo que está rabiando por poseer esa cacho de polla inmensa. No tardan en calmarse las ganas y Lucio le estampa todo su rabo en el agujero poniéndose de rodillas. Postura fácil para dar cabida a un invitado de ese calibre, pero Lucio se lo va a poner más complicado para que sienta toda su polla en plenitud.

Se lo tumba de lado y le abre bien las piernas, la derecha apoyada y estirada en el suelo y la izquierda cogida al vuelo con su manaza, bien hacia arriba. Y ahí, entre la abertura de una y otra, un agujerito esperando ser rellenado. Cuando Lucio Saints se la mete por primera vez, la cara de Hugo lo expresa todo sin palabras, el tio abre la boca y gime como si le hubieran metido lo más grande por el culo. El tio ha ido a arreglar cosas y a él no sabe si lo están arreglando o destrozando.

No pudo con la boca. ¿Podrá con el culo? La postura que es la prueba de fuego ha llegado. Lucio se sienta en la alfobra apoyado contra el sofá y Hugo va bajando el culo hasta ensartarse encima. El tio salta y salta sin parar mientras por delante su rabo no para de golpear y encajar su cipote en el agujero del ombligo de Lucio cada vez que baja. Así, folladito y bombeándole el culo, pajeándose sobre el torso de Lucio, Hugo se le corre encima soltando leche por todas partes como un aspersor. Lucio saca la polla y deja el rabo pegadito a la raja de su culo, mientras de la raja del capullo le va brotando el semen. Hugo frota suave su culo contra el rabo sintiendo la leche calentita, bañando todas sus pelotas en lefa cada vez que se sienta, posando los huevos en el charco de semen de la corrida que ha resbalado toda hacia la base del pene. Creo que se me está jodiendo a mi también la tele.

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