[Fucker Mate] Carlos Leao embiste a Pedro Diaz con su pollón brasileño XXL

Me encantan los chicos brasileños, son una de mis debilidades, es pensar en ellos y siempre me viene a la mente la misma imagen, tios bronceados con brazos fuertes, jugando al fútbol en la playa marcando abdominales, metiéndose bajo la ducha con el agua resbalando por todo ese cuerpo grande y esbelto, cogiendo la toalla para secarse y, mientras lo hacen, con cada movimiento del cuerpo, meneando una gran y larga polla que parece interminable. Aunque soy poco fetichista (excepto con las zapas y poco más) he de reconocer que si alguna vez me he encontrado con un condón en la playa, siempre me ha gustado ver la longitud y, si es grande, me imagino un buen rabo brasileño rellenándolo y follándose un culito hasta reventarlo.

Culminamos el día de Brasil con estos dos machos que van a cumplir todas nuestras fantasías, y de los que podeis ver sus respectivos reportajes fotográficos realizados por Mano Martínez para FuckerMate.com pulsando sobre sus nombres, Carlos Leao y Pedro Diaz.

Nada como una buena ducha para mitigar el calor del verano que está tocando a su fin. Ahí están como siempre me los imagino a los brasileños, dos tios compartiendo manguera, tocándose las mangueras y explorándose con la vista y las manos, dejando que sus rabos se aproximen al rival y reaccionen solos. Pedro Diaz es el machote de pelo corto más rapado y ojos claros. Todavía la tiene dormida como un buen caramelo grandote. Carlos Leao es el chavalote tatuado con el pelo un poco más largo, rostro más ancho y nariz fuerte. A este la presencia de otro tio en su espacio del baño parece que le está empezando a empalmar, porque se le está poniendo morcillona, la tiene enorme el cabronazo y consigue ponerme cachondo nada más verle. Pedro se la coge con la mano notando el tacto de esa barra de chocolate morenita y la deja caer hacia abajo, al tio le rebota como lo hacen las buenas pollas gigantes que están empezando a despertar, cómo me pone!! Me arrodillaría y no dejaría de mamársela hasta sentir en la boca el saborcito de su semen inundándome la boca de gusto.

Parece que me hayan leído la mente, los dos se secan dejando que sus rabos se meneen y salen de la ducha en dirección a la habitación. Así, sin previo aviso, tremenda imagen, Pedro Diaz se pone en posición sumisa a las órdenes de una polla enorme y gigante que no para de crecer. Ver ese trozo de rabo rellenando y resbalando por su boquita cada vez que se la mete y saca es un puto placer para la vista y todos los sentidos. Lo siento por todos los que se quejan de que hoy día a los tios solo nos gustan las pollas grandes, hay otras cosas interesantes, por supuesto, pero vamos, que os digo yo que las pollas grandes no sólo me gustan, sino que me chiflan, me pierdo con ellas. Es lo que hay.

Un rabo gigante hay que trabajárselo, primero entra por la boquita con ese tacto blandito, inundándote la boca. Lo recoges y notas cómo te la llena hasta el fondo y cuando te la tragas se dobla y se repliega, alivias tu boca y vuelves a la carga unas cuantas veces más y poco a poco vas notando que, en lugar de retraerse cuando te desplazas hacia sus cojones, poco a poco está más firme y te llega más hasta el fondo de la garganta. Pasas de tener una nube de caramelo blando a una porra dura y enorme cada vez más difícil de contentar.

El rabo de Carlos Leao es una puta maravilla de descubrimiento y Pedro Diaz sabe sacarle buen partido. Le agarra de los huevazos con la mano mientras se la come, se deja dar unos buenos hostiazos de polla en toda la cara sintiendo su fuerza y su agujero empieza a abrirse para ese monumento cuando su poseedor se le pone detrás y se la restriega por toda la raja del culo. Cuando la retoma con la boca, eso ya está completamente duro y preparado para enfilarle, pero Pedro se resiste a dejarla escapar y notar su sabor. Le posa los labios y los despliega alrededor de su cipote, con tanta potencia que esa simple parte de su rabo consigue abrirle la boca entera. Lo demás es una obra de arte, la tiene gordísima y dura y entre las piernas le descansan los cojones, un par bien puesto, rugosos y a contraluz, cargaditos ya de leche.

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Carlos sabe que su polla enorme es un vicio para cualquier tio y también sabe cómo ponerles calientes. Al ver cuánto le gusta a Pedro, le pone arrodillado frente a él y le empieza a follar la cara, con una mano agarrandose el rabo para enfilarlo hacia adentro y la otra detrás de la cabeza de Pedro para que no se eche hacia atrás y consiga sentir su potencia de saque. Un leve movimiento suavecito de caderas y ahí lo tiene, con su pollaca resbalando por la boca. De vez en cuando se la saca y se la pajea delante de sus narices para que le llegue el olor a rabo y vaya si le llega, le tiene ya loco. Para demostrar de lo que está hecho, se suelta de manos y deja el rabo tieso y enorme al aire delante de su cara meneándolo de lado a lado imponente, demostrando quién manda y quién la tiene más grande, una visión de la que es difícil recuperarse y que bien merece una paja.

La tremenda mamada en la que le saca jugo hasta a los cojones, a pesar de ser tremenda, es una pequeña parte de lo que viene, porque es un puto sueño verles follar. El culazo de Pedro Diaz parece el recipiente perfecto para ese rabazo. Carlos se la mete con una naturalidad pasmosa y la tiene tan grande y gorda que hasta el mejor de los culos caería rendido a ella. El tio se la mete con cariño y le va desplazando toda esa barra caliente deslizándose hasta su interior. La traviesa cámara mostrando la acción en primer plano no puede evitar hacernos babear al ver el pollón replegar y desplegar el culo cada vez que se lo atraviesa y la saca. De la misma forma, la taladrada que le mete poniéndole el culo en pompa es bestial, aprece que de un momento a otro se lo vaya a destrozar por completo. Siempre con los huevos firmes y posándoselos calentitos sobre el culo cada vez que se la mete hasta dentro, el tio no deja de rebañarle ahora a más velocidad, que dar gusto a tanta carne requiere de mucha energía.

Como el puto amo que es, Carlos se sienta en el sofá con la polla tiesa apuntando hacia arriba y con la mano hace una invitación indecente a Pedro para que tome el mejor asiento de su vida. Pedro se acerca, se sube al sofá y poco a poco va bajando el culo en dirección a su rabo, clavándoselo hasta la mitad y después pegando saltos con energía metiéndole una buena cabalgada. Es increíble lo que me gusta siempre esta postura, ver un culazo pajeando una polla. Con Pedro boca arriba y el culo abierto, Carlos se la mete hasta el fondo posando los cojones sobre su raja y allí la deja unos segundos dando un meneo de caderas para llegarle todo lo lejos que pueda, todo lo que la longitud de su rabo le permite.

Le infla el culo literalmente a pollazo limpio. Pedro le pone la mano sobre los abdominales notando cómo se aleja y vuelve una y otra vez, casi sin dar crédito a lo que le está metiendo. No es fácil resistirse a un tio con la polla tan grande reventándote el ojete mientras te pone las manos grandes, fuertes y calientes sobre el cuello con cariño. De vuelta follándoselo por detrás, Carlos Leao enseña la clase de macho que es, dejando caer todo el peso de su cuerpo sobre ese agujero que rabia por tener su polla. Le martillea el culo paseándole el rabo enorme y los huevos empiezan a colgarle un poco más, señal inequívoca de que cada vez están más cargados de leche.

Carlos vuelve a tomar asiento y vuelve a dejar que Pedro tome el control dándole otra cabalgada, esta vez de frente a la cámara. Carlos le aprisiona con una mano sobre su cadera y la otra cogiéndole de la polla mientras salta encima de él. Para que se corra a gusto, Carlos le planta boca arriba y no deja de meterle rabo. Se pone firme frente a él dejando que le admire todo el cuerpo tenso follándoselo y Pedro se deja ir cuando Carlos le aprisiona poniendo los brazos a cada lado de su cuerpo, soltando chorros de lefa por todas partes.

Sacando la polla del culo, Carlos se retira un condón resbaladizo y desgastado al que se nota que le ha dado muy buen uso, se planta de pie con todo su pollón y los cojones cargados pajeándosela encima de su cara hasta que le empieza a brotar lefa dejándola caer en toda su jeta. Pedro empieza a resbalar los labios por la parte inferior del rabo que Carlos le deja caer encima con todo su peso y cuando el macho follador se recompone del gusto de la corrida, se une al jueguecito y le da un buen repaso con el nabo descargado paseándoselo por el hueco que forma con los labios. Pedazo escena, inolvidable!!!

>> LA HORA BRASILEÑA LLEGA CON CARLOS LEAO Y PEDRO DIAZ A FUCKERMATE.COM

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